Amigos

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Una cortina de colores anaranjados y rosados cae sobre el horizonte, dejando el mar completamente calmado. Las olas chocaban en la orilla con más calma de lo normal, pocas personas en esa playa paseando y otras pocas leyendo en una toalla de tela barata. La avenida iluminada, casi vacía, con miles de bares abiertos y casi todos, vacíos. La mochila les pesaba, las manos solían rozar intencionadamente y la ropa iba sobrando, cada minuto que pasaba, aún más. Las tablas de madera que formaba un camino hacia el aparcamiento, con arena y algunas malas hierbas entre cada tabla.

-¿Todo bien? -Raoul se acerca al coche.

-Todo bien, como no va a estar bien… -susurra la última frase, ahogándose en un suspiro.

-Tengo que hablarte de algo, es decir, necesito decirte esto. -da unos pasos hasta llegar a él.

-Claro, sabes que siempre vas a tener a un amigo a quién puedes decirle… lo que sea. -le aprieta el hombro amistosamente.

-Bueno, estos… -le interrumpió algo que venía desde lejos.

-¡Chicos! ¿Qué tal? -gritó acercándose al coche- Acabo de salir del trabajo y me acordé de vosotros.

Un chico de una estatura no muy alta, de cabello oscuro y una sonrisa tan brillante se acercó a ellos. Llevaba un uniforme de color morado, con una mochila colgada y unos zapatos bastantes sucios.

-Aaron, ¿Qué tal tío? -dice Raoul, extendiendo su mano.

-Ya me iba a casa.. ¿y vosotros?

-Yo creo que tengo planes así que… no sé qué hará Raoul. -aprieta sus labios.

-¿Ah sí? ¿Y porqué no sabía yo eso? -le da una patada disimuladamente- Joder es verdad, sí sí. Perdona tío, no me acordaba.

-Entonces Raoul, estás libre esta noche, ¿no? -se humedece los labios dándole un repaso de arriba a bajo-

-Sí pero creo que saldré con Agoney. -se cruza de brazos-

-Vale, pues nada. Disfrutad chicos, me marcho.

Se quedaron parados mirando como se alejaba cada vez más. Agoney subió primero al coche, soltando algunos comentarios bastante molesto sobre lo que acababa de pasar. A los pocos segundos, el rubio reaccionó y se subió en el coche, observando el gesto de la cara de Agoney.

-¿Qué pasa?

-No me jodas, ¿Es que estás tan ciego tío?

-¿Pero qué dices, chaval?

-La forma en la que te miro, como se mordió el labio, lo que te dijo etcétera etcétera y un largo etcétera de cosas que ha hecho delante de mi ensalada.

Hubo un silencio bastante incómodo para los dos durante unos segundos.

-Agoney.

-¿Qué?

-Sabes que no eres mi novio, mi padre o mi hermano, ¿Verdad?

-Raoul tío…

-Sabes que todo lo que estoy haciendo por ti lo hago por un amigo cualquiera, porque eres eso, mi amigo.

-Pues sí, veo que sigues ciego como para seguir llamándonos eso.

-”Eso” ¿El qué?

-Amigos.

Agoney salió del coche, cogiendo su mochila y dando un portazo. Empezó a caminar lo más rápido que podía, mientras el otro no paraba de tocar la pita y de gritarle unas tres veces en poco tiempo que volviera. Sin duda, no lo hizo. El viento que chocaba en su cara haciendo mover cada pestaña mientras sus labios no paraban de temblar. Las lágrimas se quedaban atrás, cayendo por algunas partes de la avenida donde había arena.

-Sabía que no podías irte muy lejos.

Levanta la mirada y ahí estaba. Con un abrigo puesto y otro en la mano que se podía deducir que era para él. Se secó rápido las lágrimas, sin apenas caminar, se quedó observando cada detalle y cada movimiento que hacía su pelo por el viento.

-Mira Raoul, no quiero discutir esto contigo, por favor déjame tranquilo.

-Pues qué pena, porque no quiero dejar esto así. -se acerca.

-Tío.. es que no te das cuenta.

-¿A qué te refieres?

-No sé, todo un poco. ¿Sabes por qué vine aquí?

-No, no lo sé.

-Claro que no lo sabes. -camina hasta llegar a un banco, secándose algunas gotas que tenía en la mano.

-Pues cuéntame, ya que estamos aquí. -le lanza el abrigo.

-Cuando recuperé el contacto con nerea, me hizo volver a aquel estúpido hotel. Ese hotel, que por muy cutre que fuera, te juro que fue lo mejor de mi vida -suspira- Me habló de ti, de que aún seguía hablando contigo, y que tú sabías de mí. No me lo pensé y llegué aquí. Estoy aquí por ti. Porque pensaba que podía recuperar el tiempo que perdimos.

-Estás aquí por mí.

-¿No te lo crees?

-Así que eso es el amor, ¿eh? Ir a dónde sea por esa persona, hacer lo que sea…-le corta.

-El amor es esto, idiota.

-¿Esto?

-Tú y yo, aquí en Barcelona. Sentados en un banco frío uno al lado del otro. Es exactamente este momento.

-Agoney, me costó mucho olvidarme de ti. Y desde que te vi, todos los esfuerzos que hice para olvidarte se fueron a la mierda. Porque te quiero, pero te quiero bien.

-Esto es el amor, Raoul.

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⏰ Última actualización: Oct 09, 2018 ⏰

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