Barcelona

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                    9 años después

9:00. Tenerife estaba radiante. El sol brillaba con intensidad, las playas estaban llenas, las personas parecían más alegres y el mar estaba casi transparente. Era uno de esos días en donde salir a la calle era por puro placer. Las tiendas de helado olían a vainilla y turrón, eran los helados que más se vendían en verano siempre. Agoney observaba la avenida desde el coche, donde una serie de palmeras hacían sombra sobre una pequeña parte de la playa.

-¿Lo tienes todo o te falta algo? -le pregunta.

-Lo tengo todo, no te preocupes. -dice sin desviar la mirada de la avenida.

-¿En qué piensas?

-En nada, eso es lo mejor Glenda, nada. Simplemente observo todo disfrutando de los últimos momentos aquí hasta dentro de mucho tiempo. -sonríe- esto es… precioso. Casi no hay nada malo hoy, es como si todo estuviera bien.

-Te noto algo filósofo hoy ¿eh? ¿Estás bien, enano? -ríe.

-Mejor que nunca, me voy a Barcelona con mi mejor amiga. ¿Qué puede salir mal? -juega nervioso con la cartera.

Glenda observó que no estaba tan bien como decía, le preocupaba algo.

-¿Va a estar todo bien, vale? -le pone la mano encima de la de él.

-Hace tiempo que no veo a Raoul, ¿Y si no me reconoce? No sé, nunca me ha hablado. Ni siquiera he visto una foto de él.

-Cielo, seguro que se acuerda. Nadie se olvida de alguien a quién ama, ¿Sabes?

-Te juro que nunca he querido tanto a alguien cómo le quería a él. -suspira.

-Bueno pero… no te preocupes Ago, va a estar todo bien. Tú disfruta.

-Tienes razón, perdón por soltarte eso así de golpe.

-No me pidas perdón, no tienes porqué hacerlo... Mira, ya estamos llegando al aeropuerto.

Agoney cogió una bocanada de aire y cerró los ojos. Tenía una mezcla de sentimientos que no le estaban permitiendo disfrutar de aquellos momentos con su hermana hasta que se fuera. El miedo le acompañó 3 madrugadas hasta hoy, pensando en el cambio.

-Bueno… -se baja a coger la maleta- Te voy a echar mucho de menos.

-Y yo, bobo. -se acerca a abrazarlo- Llámame cuándo llegues allá, ¿Vale? Te quiero mucho.

-Yo también te quiero. -sonríe

-Venga vete ya que voy acabar llorando y hoy me ha salido genial el maquillaje. -ríe.

Agoney se aleja entrando por la puerta mientras se despide con la mano de la hermana. Cuándo entró, volvió a entrarle el miedo. Fue directamente a pasar la maleta ya que el vuelo salía en muy poco.

11:00. Agoney caminaba para sentarse en el avión con su libro y auriculares en la mano. Como le gustaba mucho el lado de la ventana, se sentó ahí. Se acomodó y empezó a observar todo. Los detalles de las sillas, personas nerviosas y el chico que le había tocado al lado. Era moreno, con el pelo rizado y ojos verdes. Un verde botella tal vez. Llevaba un portátil, donde estaba editando un video. Observó las manos, que estaban sobre el teclado. Entró en un bucle que no podía parar de mirarlas.

-¿Perdón, te ocurre algo? -dice el chico.

-¿Eh? No no perdona, no he dormido mucho y me he quedado en un bucle de la nada. -ríe nervioso.

-No pasa nada -ríe también.

Agoney se giró para que no se le viera la cara. Era básicamente un tomate.

11:55. Llevaban 40 minutos de vuelo. Estaba leyendo y escuchando música. “Mystery of Love” mientras leía un libro de poesía. Leyó una y mil veces una frase: “Me cansé de los clichés. 5 minutos después, volví a llamarte amor”

No sabía porqué leía esa frase una y otra vez. Le llenaba y a la vez le daba un vacío interior.


13:30. Llegó a Barcelona. Estaba más feliz que nunca, aunque cada paso era más aterrador que el anterior. Atravesó aquella puerta y ahí estaba ella. Chiquitita, rubia y con una sonrisa tan radiante como recordaba. Corrió hacía ella y le abrazó.

-¡Chiquitina! Cuánto tiempo… estás guapísima. -sonríe.

-Agoney tu estás increíble también, la barba… Wow pareces más mayor. -ríen ambos.

-Todos me dicen lo mismo, pero yo me veo igual. Oye que buen día hace aquí, ¿No? podríamos ir a tomar algo o…-le corra

-Ago, no me mates. Pero ahí está.

-¿Qué? ¿Qué dices?

Agoney en ese momento le temblaban hasta las venas, le iba el corazón más rápido que nunca. Se giró, siendo casi una gelatina.

y ahí estaba, de pié. Sacando algo de la máquina expendedora.

Con una chaqueta de cuero negra,
unos vaqueros
y unas botas negras.
Amando de nuevo a Barcelona,
en Barcelona.








Minute By Minute - RagoneyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora