Extra.

815 81 24
                                        

Me tomas de las manos, besas mi frente y suspiro por tu calor. Abrazas mi cuerpo con fuerza y espero que dure una eternidad, cierro los ojos y pienso que todo es por amor a alguien.

— He estado pensando – caminando por el bosque, mire cada pequeño detalle — eres la primera persona que me deja salir del carruaje y caminar lado a lado.

— ¿Eso es malo? – pregunte incrédulo.

— No, – negando con la cabeza sonrió aún mirando hacia al frente — en verdad te lo agradezco demasiado.

— ¿No te dejan salir? ¿Por qué?

— Para ser honesta – rio a lo bajo — he escapado una que otra vez de estas tontas obligaciones... – borrando su sonrisa apretó los labios — esta no es la vida que yo hubiera querido tener.

— ¿Y por que simplemente no vives como quieras? – preguntó, tratando de alivianar el ambiente — dices que has escapado, ¿que ha pasado?

— Mi padre – menciona — mi padre siempre me hace regresar – frunce el ceño con agobio — todo aquel que me ayude será castigado.

— Eso es algo extremista, ¿no crees? – comente, sin ánimos de ofender.

— Mi padre contrata gremios enteros para regresarme a casa – niega con la cabeza y sus uñas se encajan en sus palmas — dejándome prisionera sin dejarme vivir.

Mirando por un instante su rostro, noto esa molestia, pero más allá de ella una tristeza se formaba en sus ojos; arrepentimiento y dolor. Parando de golpee, la miró por unos segundos. La chica de cabellos rubios me mira algo extrañada, y su rostro cambia al instante en el que extiendo mi mano a ella.

— Ven conmigo – le propongo — ven conmigo, y serás libre.

No sabía en qué estaba pensando, pero aquel dolor, tristeza y arrepentimiento se parecían a los míos, aquellas decisiones que tome hace años y las acciones que jamás arregle, sentía que si ella sostenía mi mano, todo aquello terminaría.

— Es ridículo, lo sé... – mirando su rostro llenarse de lágrimas me conmueve — pero ni los gremios más poderosos podrán hacer que esta mano te suelte. – estaba volviéndome loco — así que, toma mi mano, y tómala fuerte... iremos a una aventura más allá de lo que puedes imaginar.

Lagrimeando, la rubia acercó su mano hacia la mía y un panorama blanco cubrió todo aquello a nuestro alrededor al tocarnos, fue como un flash repentino. La chica de cabellos rubios y capa negra se veía a sus espaldas, con una sonrisa melancólica y mostrando con firmeza un anillo en su dedo; sus labios se movieron con lentitud desvaneciéndose una vez más.

*
Tomando la mano de aquel chico, pude verlo, una vez más. Su rostro amable y una sonrisa alegre se mostraban más claros que nunca; mirando por su hombro, aquel hombre se desvaneció moviendo sus labios con lentitud.

— Iremos a una aventura, y esta vez no te soltare.

Por impulso, apoye mi cabeza en su pecho; aquella sensación de protección y asilo comenzaba a crecer, agradecí a los dioses y a cualquiera que me había dado aquella oportunidad.

— Gracias – dije — por esta oportunidad.

/ tres años después /

El gremio se alborotó, las sillas volaban y las mesas eran quemadas y congeladas sin cesar. La barra estaba llena y las personas a nuestro alrededor solo bebían la mejor cerveza del mundo.

— Es increíble que estén tan grandes y no hayan cambiado nada – negando, Mirajane sirvió un tarro de cerveza más — es como si los siguiera viendo correr de aquí para allá otra vez, como si fueran niños otra vez.

Strong Heart; naluDonde viven las historias. Descúbrelo ahora