Miro el reloj de la pared, apenas son las siete de la tarde. Coral está dormida a mi lado, respirando profundamente, se le ha enredado el pelo y tiene la boca abierta. Me hace gracia, pero hay algo dentro de mí que no me deja estar tranquila.
¿Culpabilidad?
¿Por qué iba a sentirme culpable por tener sexo con mi novia?
¿Insatisfacción?
Ahora mismo y sobre sexo, no precisamente.
¿Entonces qué es?
Quizá...¿confusión?
No es que no haya pensado en tener sexo con Coral, pero aún no estaba segura. Esto ha sido un calentón. No ha sido ninguna otra cosa más que eso, y creo que en el fondo yo...no quería tener sexo con Coral. No era esta sensación la que me esperaba precisamente. Me levanto procurando no despertarla y busco mi alijo de Twix, necesito algo de azúcar para pensar con claridad. Bajo el engaño del autocontrol, me convenzo de que sólo me voy a comer uno y acabo comiéndome tres de golpe.
Quizá sí que me siento culpable por no poder sentir lo que debería sentir con respecto a Coral. No la quiero. ¿Por qué todo esto es tan confuso? Sé que debo hablar con ella, pero no sé ni cómo empezar, siento que me ahogo.
Coral empieza a revolverse y a desperezarse, se estira sobre la cama haciendo que su melena se vea aún más alborotada y lo único que se me ocurre pensar sobre ella es que parece una leona.
-Hola preciosa – le digo.
Gruñe en respuesta.
-¿Qué hora es?
-Son las siete y algo.
-Vaya.
Silencio.
Probablemente sea el momento más incómodo entre nosotras desde que estamos juntas, ni siquiera cuando la pillé con Silvia. No me atrevo a acercarme a ella de nuevo, a salvar ese espacio que hay entre nosotras, como si estuviéramos cada una en el lado opuesto de una barrera.
Se recuesta, todavía desnuda, al contrario que yo, Coral nunca se ha avergonzado de su cuerpo. Desde aquí veo la cicatriz de su operación de apendicitis y las múltiples pecas que rodean sus clavículas y sus hombros, sus pestañas se enganchan cada vez que cierra los ojos. Es hermosa, no guapa, hermosa.
-Para ser una primera vez no ha estado mal - y lo dice casi como avergonzada.
Pero...¿eh?
-¿Primera vez? ¿Cómo que primera vez?
Enrojece hasta la raíz del pelo.
-Creí que si te decía que era virgen, no querrías acostarte conmigo.
Su fachada de seguridad ha desaparecido, su rostro luce más inocente y aniñado que de costumbre.
-¿En serio creíste que todo se reducía al sexo para mí?
Retuerce la sabana entre sus manos.
-Tenía miedo, sé que puedo ser una capulla a veces, pero me gustas mucho. Más de lo que creí nunca.
No puedo pensar con claridad, estoy comenzando a cabrearme.
-Me mentiste – es todo lo que puedo decir.
Empieza a morderse los labios con nerviosismo, y creo que tiene ganas de llorar. No sé ni siquiera que demonios decir, diablos, ¿por qué todo tiene que ser tan complicado?
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Escondida En La Mirada
Teen Fiction"La vida es una serie interminable de desgracias con alguna que otra pausa para la felicidad" Es la frase de uno de los personajes favoritos de Leesha, una chica que en apariencia es una líder capaz y feliz pero que lidia con problemas bastante seri...