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Hace un año con unos pocos días comencé este libro acerca de lo que acontecía en Honduras mientras daba mi punto de vista sobre lo sucedido, sin embargo a pesar de que ya me esperaba todo lo que ha pasado últimamente con respecto al "presidente" y su familia, me he quedado sin palabras.

Sabía que él estaba involucrado en redes de narcotráfico, era de esperarse, pero pensé que tardarían más tiempo en denunciarlo.

Sabía que él se aprovecharía del exceso de noticias acerca del maltrato hacia las mujeres (como la más reciente en la que un hombre mata a una mujer por despreciarlo, o en la que un chico mata a su novia, o la de un padre que ahorca a su hija y a su mujer, entre otros) para hacerse de otro séquito que lo defienda a capa y espada y le proporcione credibilidad.

Sabía que mandarían a silenciar a todo aquel partidario de la verdad.

De hecho, en parte también sabía que los de la caravana migratoria iban a ser víctimas de la xenofobia en México y Estados Unidos, tanto como para que el presidente de EEUU decida hacer algo al respecto.

Sin embargo, ahora que ha pasado todo lo que sabía que iba a pasar, no sé porque no tengo ningún comentario al respecto.

¿Será que tan mal estamos como para que todo esto no me sorprenda?

Si bien la historia de Honduras está compuesta de varios acontecimientos desastrosos, me atrevería a decir que peores que los que están pasando en la actualidad, hay algo aquí que está tan mal como para que no me conmueva.

Quisiera tener algo que opinar o qué pensar al respecto de lo sucedido, más sin embargo solo tengo una sensación de vacío mental.

Es por eso que no he escrito nada acerca de lo ocurrido, y probablemente también sea la razón de mi ausencia en los hechos futuros.

HondurasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora