¿qué pasaría si toda la vida que alguna vez habías soñado, o vivido, resulta ser nada más que una fantasía?
toda esa vida, llena de rosas blancas. toda una vida soñada, sería arrebatada por una sola cosa, algo irreal.
los deja vu's son una especie...
Esas palabras siguen rondando por mi mente, sin cesar...
¿Por qué la vida es tan injusta conmigo? ¿O será más bien que yo soy la que hace que mi vida sea así de injusta?
Debí darle otra oportunidad cuando me la pidió, pero como tarada que soy, decidí pensar en mi misma y no en lo que él sentía...
Lo cierto es que los seres humanos no somos perfectos, y que todos cometemos errores a lo largo de nuestras vidas.
Pero eso no quiere decir que no podemos remediarlos, ¿no?
Por esa misma razón me tomé el atrevimiento de escribirle una carta a Ruggero, diciéndole que si lo perdono y que el tomará la decisión de aceptar la segunda oportunidad que le estoy otorgando o no...
Querido, Ruggero:
Sé lo que estarás pensando en esté momento y no, no me atrevo a decirte todo esto de frente por miedo a que me rechaces y que no me quieras escuchar. Bueno, tú sabes lo mucho que me lastimó que te hayas alejado de mí por un motivo que aún no logro entender, pero eso ya quedo en el pasado y si bien es cierto que todos merecemos la oportunidad de perdonar y de ser perdonados... Por eso quiero que sepas que te perdono y que si todavía hay una pizca en tu interior que aún quiera una segunda oportunidad para recuperar nuestra amistad, estaré encantada en dártela... La verdad es que yo extraño mucho esos momentos que pasábamos juntos, complementándonos el uno al otro, y ese cariño inmenso que nos teníamos. Sé que tal vez me merezca tu rechazo, pero antes de tomar una decisión, piénsalo, ¿si?
Un beso, Karol
"Un beso, Karol"
Fueron las últimas palabras que escribí en aquella hoja blanca...
En aquella hoja está un nuevo comienzo de una gran amistad, o el final de una historia maravillosa...
Es cierto lo que dicen, cada uno de nosotros somos únicos y cada decisión que tomamos define cual será nuestro destino.
Por eso hay que tomar nuestro tiempo y no hacer las cosas tan apresuradamente, porqué después puede ser muy tarde y podemos arrepentirnos...
Seguir el corazón, esa es la mejor opción...
Me levanté de la silla en donde me encontraba sentada, en aquel camerino.
Tomé la carta entre mis manos y me encaminé hacia la puerta, saliendo por esta y dirigiéndome hacia el camerino de Ruggero.
Cada paso que daba aumentaba mis nervios, esos que sentía al saber que sería su respuesta.
Podría imaginarme lo peor, pero no hay que sacar conclusiones sabiendo que podría estar equivocada.
Me detuve frente a la puerta de su camerino y mis ojos cayeron en el nombre que provenía de esta, Ruggero Pasquarelli.
Suspiré
Deslicé la carta por debajo de la puerta y me fui de ahí, cual rayo.
Ahora no hay nada más que hacer que esperar...
•••
Este día de trabajo está apunto de terminar y aún no he recibido respuesta de parte de Ruggero...
Estuve con el en varias ocasiones, ya que hoy nos tocó grabar muchas escenas juntos, pero nada de nada.
¿Será que no quiere saber nada de mí y que mi carta le pareció una absoluta tontería?
¿Qué le pasa? Ósea, yo tomé un tiempo de mi vida ocupada para escribirle esa carta, ¿y todo para qué? Para que el me vea la cara de estúpida.
¡No, eso si que no!
También puede que esté exagerando un poco y aún no la ha leído.
¿Un poco? Mucho, querrás decir.
Shh... Ya cállate conciencia.
Me callas porque sabes que digo la verdad.
Sí, si ya...
En fin, luego que esa pequeña batalla con mi subconsciencia, me dirigí hasta mi camerino.
Tal vez lo mejor será olvidarme de él y enfocarme en mi trabajo, ya que todo este lío no es más que una distracción, o eso creo...
¿En que momento mi vida se volvió un desastre? Todo era tan tranquilo hasta que pasó esto y ahora no sé qué hacer para salir de este problema que me tiene muy confundida.
Si Ruggero decide no aceptar la oportunidad que le estoy dando, pues ahora si que esto no tiene caso...
— ¡Karol, espera! — gritó con desespero
Mi pasos fueron detenidos por esa voz, esa voz varonil que...
¡¿Pero qué estás diciendo, Karol?!
Me volteé y mi mirada chocó con la de el, quien respiraba muy aceleradamente, como si hubiera corrido un maratón o algo por el estilo.
Se acercó a mi, me tomó de la mano y dijo...
— ¿Sigue en pie lo de la segunda oportunidad? — preguntó mirándome a los ojos
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.