010: dulce sensación

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I R R E A L

Karol

La verdad es que sí hace tres meses me hubieran dicho que yo ahora estaría alistándome para ir a una cita con Ruggero, no les hubiera creído en lo absoluto. Ósea, ¿cómo me explico qué de un día para otro estábamos peleados, luego volvimos a ser amigos, nos volvimos a pelear.. y ahora estamos de lo mejor? ¡Es una catástrofe!

Bueno, sí, la neta es que estoy exagerando un poco las cosas, pero es que todo esto es muy confuso.. todo ha pasado tan de repente. Habíamos peleado por una tontería, y ahora resulta que estamos por ir a una cita juntos.. ¿es normal eso? Bueno, la verdad es que Ruggero y yo jamás fuimos normales, por lo menos no cómo la típica relación cliché que suelen imaginarse. La nuestra es única, por decirlo de alguna manera.

No quiero sonar cómo una niña fresa, que solo le preocupa verse bien, pero he estado cómo casi dos horas frente a mi clóset, en busca de algo que ponerme. ¿Qué malditos se usa para una cita, a la cuál ni siquiera sabías que irías? Bueno, sí sabía que iría, obviamente, pero me refiero a que jamás me lo imaginé y ahora ya estoy perdiendo mi tiempo por aclarar eso.. ¡Que alguien me ayude, o voy a explotar! Sí es que ya no lo he hecho.

— ¡Mamá! — sí, ahora estaba caminando por toda la casa, en busca de mí mamá.. ¿Dónde estaba está mujer? — ¿Qué? — me respondió, saliendo de la cocina, al parecer estaba haciendo la cena, pero eso no es lo importante.. aquí lo que importa en estos momentos, soy yo.

— ¿Dónde están Ale y Alan? — pregunté, a éste punto yo estaba demasiado desesperada y cuándo pasa eso, no hay quién me pare. Sin respuesta alguna, mi mamá cogió su celular y al parecer le marcó a Ale, indicándole que vinieran urgente a la casa. — Gracias. — agradecí y me fui corriendo a mi recámara.

Minutos después, llegaron Ale y Alan.. y me ayudaron a escoger un buen outfit para ésta noche, y obviamente que también me peinaron y maquillaron. No es por presumir, pero yo lucía realmente hermosa. Llevaba mi cabello suelto en ondas, un maquillaje leve, pero bueno para una noche especial cómo ésta.. y por último, llevaba puesto un vestido lizo color rosa pastel, acompañado por unos tacones de cristal muy lindos.. me encanta. No sé exactamente a donde iríamos, ni mucho menos sí era realmente necesario arreglarme de ésta forma, pero eso no importa ahora.

Eran alrededor de las 20:00hs, y supongo que Ruggero no tardaba en pasar por mí ya que habíamos quedado a está hora. En eso escucho el timbre, me puse de pie y caminé hasta la puerta para abrirla, dejando verlo a él vestido muy elegante con un smoking color gris. Él me miró de pies a cabeza, y al instante me sonrió.. cosa que hizo que una chispa eléctrica recorriera todo mi interior. Me hice a un lado para dejarlo pasar y enseguida vino mi madre, aquí viene el típico discurso de "madre protectora".. nótese mi sarcasmo.

— Bueno, no creo que sea realmente necesario explicártelo, porque tú ya sabes muy bien cuáles son mis condiciones. — le dijo a Ruggero, quién la miraba con atención. ¿Cómo hace para no aburrirse con los discursos de mi madre? Yo ya estaría en mi quinto sueño, literal. — Eso sí te digo, la quiero aquí antes de la madrugada, ni un minuto más o tendremos problemas. — aclaró, vi cómo Ruggero se tensaba.. ya le dió miedo.

Aguanté las ganas de reír, puesto a qué la expresión que tenía en su rostro era muy graciosa. — No se preocupe, yo la traigo antes de la madrugada. — le sonrió a mi madre y ella asintió.. entonces se volteó en dirección mía y me sonrió. — Bueno, ¿nos vamos? — estiró su mano hacia mí y yo gustosa se la tomé, para luego salir de la casa.

Ya estando en el auto decidí peguntarle; — ¿Y a dónde vamos? — la verdad es que me ganaba la curiosidad, pues el no me había dicho nada sobre a dónde iríamos.. pero suponiendo de cómo viene vestido, seguro es un lugar súper elegante.

— A un lugar especial. Bueno, en realidad es solo un restaurante, pero para nosotros éste día es muy especial, así que.. — dijo y acto seguido, se incorporó en el asiento de piloto y puso el auto en marcha.

•••

Pasaron alrededor de 30 minutos, ya habíamos llegado y ahora nos encontrábamos comiendo lo que habíamos pedido. La verdad es que aún me cuesta creerlo, tenerlo aquí justo frente a mí.. me parece muy loco.

Es muy loco la manera en que tu vida puede dar un giro tan repentino, te pasan cosas inesperadas.. pero buenas a su vez. En realidad, así es la vida, cada día es una sorpresa.. una nueva oportunidad para experimentar cosas nuevas y cosas que jamás te habías atrevido a hacer. En mi opinión, me gusta eso.

— ¡Hay no! ¿Sos Ruggero? — una voz desconocida me sacó de mis pensamientos.. al parecer era una fan que había reconocido a Ruggero y quería un autógrafo.. me había olvidado que corríamos el riesgo de que pasara esto.. — ¿Ahora me puedo tomar una foto con vos, Karol? — asentí y me puse de pie para tomarnos una foto. Al terminar me incorporé en mi asiento y la niña volvió a hablar. — Una pregunta.. ¿son novios?

Ruggero iba a decir algo, pero enseguida se quedó callado y puso los ojos en blanco. Me hizo señas de que mirara detrás mío, y efectivamente.. ahí estaban unos reporteros, pero por suerte aún no nos habían visto. Él se levantó de su asiento, dejó un poco de dinero en la mesa y me tomó de la mano para luego salir corriendo del lugar. Al llegar a su auto, nos quedamos ahí un momento, tratando de calmar nuestras respiraciones. Sin decir nada más, prendimos camino devuelta a mi casa.

Pasaron unos cuántos minutos, ya habíamos llegado a mi casa y ahora nos encontrábamos parados justo en frente de la puerta de entrada. Él estaba recargado a ésta y yo parada en frente suyo. — Discúlpame, yo realmente quería que ésta noche fuera especial, pero pasó eso y.. — lo interrumpí.. sí, se habían arruinado nuestros planes, pero no estaba nada mal un poco de adrenalina.

Coloqué mi mano en su hombro y le sonreí.. — No te tienes porqué disculpar, no fue tu culpa.. nosotros no sabíamos que eso iba a suceder, ¿sí? — le dije y el asintió, regalándome una amplia sonrisa. — Además, no quedaba nada mal agregarle un poco de locura a nuestra cita, ¿o no? — los dos nos reímos y entones el me tomó de la mano, y se acercó más a mí..

— Gracias por ser tan tú. — su mirada bajó a mis labios, se relamió los suyos.. comenzaba a acercarse lentamente hacia mi y yo hacía lo mismo. ¿Está por pasar? Sí, en ese instante nuestros labios se unieron en un beso voraz, lleno de cariño.. Era una dulce sensación, esa que deseo no dejar de sentir nunca.

Sus labios se movían junto a los míos, encajaban tan perfectamente que es cómo sí estuviesen destinados a estar unidos. Su lengua dió pasó a mi boca y entonces fue ahí cuándo empezó una guerra de labios, pero por falta de aire, nos tuvimos que separar.

Juntamos nuestras frentes, ambos con la respiración entrecortada.. nos sonreímos. Sin duda, lo que empezó siendo una catástrofe, terminó en el mejor de los besos..

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