¿qué pasaría si toda la vida que alguna vez habías soñado, o vivido, resulta ser nada más que una fantasía?
toda esa vida, llena de rosas blancas. toda una vida soñada, sería arrebatada por una sola cosa, algo irreal.
los deja vu's son una especie...
Había pasado una semana desde ese encuentro, no lo había vuelto a ver. Bueno, solo en los shows de Soy Luna, nada más..
Pero no es cómo sí lo hubiese visto, él me ignoraba y ni siquiera me dirigía la palabra, hacía cómo sí yo no existiera para él y eso me dolía muy en el fondo de mi corazón.
Sin embargo, hoy tenía el presentimiento de que algo bueno pasaría, pero no estoy segura. Ya hasta comienzo a pensar que los presentimientos que tengo son falsos y que solo me engañan, me ilusionan.
En eso escucho el timbre de mi celular, indicando la llegada de un nuevo mensaje.
Era de Ruggero.
"Hola, Karol.. Sé que aquella vez te dije que no tiene más caso intentar arreglar las cosas, pero después de estarlo pensando una y mil veces, quiero que nos demos una última oportunidad. Sí, así cómo lo estás leyendo.. Te cito a las 20:00hs, en el lugar dónde te había pedido originalmente ser mi novia. Sí vas es porque realmente me querés cómo yo a vos. Sí no vas, entenderé que lo nuestro acabó para siempre.."
Leí aquel mensaje con asombro, eso me había tomado completamente por sorpresa, no me lo esperaba.
¿Que debía hacer?
Sí escucho lo que me dice mi cabeza, y actuó sin pensar y dejo que mi orgullo se apodere de mí, no iría a su encuentro y dejaría pasar ésta oportunidad. Sin embargo, sí escucho lo que me dicta el corazón y confío en mi intuición, no dudaría en ir y desaprovechar la oportunidad.
Yo podría ser orgullosa, o todo lo que quiera.. pero en éste momento, mi corazón me dice lo contrario. Él me dice que debo ir, que debo enfrentar ésta situación cómo lo valiente que soy.
Eso haré, voy a ir a ésta cita y terminaré con ésta absurda situación, de una vez por todas.
Sin más, me di una ducha y me alisté.
Me maquillé de una forma adecuada, ligera. Llevaba mi cabello en una coleta con algunas ondas, llevaba puesto un vestido ajustado color negro con unos tacones del mismo color., y obviamente no podía faltar mi campera negra de cuero..
Me siento una malvada, nótese mi sarcasmo.
Bajé a la sala, ahí estaba mi madre que al verme, frunció levemente el ceño.
— ¿A dónde vas y por qué tan arreglada? — me preguntó, yo me reí.
— Ruggero me citó, dice que es una especie de "última oportunidad" para nosotros. — dije haciendo un gesto de comillas con mis dedos.
Ella negó lentamente con la cabeza.. — No estoy de acuerdo, ¿qué pasa sí te vuelve a lastimar? Yo no quiero eso para ti.. quién lo hace una vez, lo sigue haciendo. — habló con preocupación en su voz, yo me senté a un lado suyo y la tomé por ambas manos.
— Eso no va a pasar, mamá. A pesar de lo qué pasó, yo confío en él y sé que no es capaz de lastimarme, yo lo conozco. — dije con tranquilidad, ella asintió y me regaló una amplia sonrisa.
Me rodeó con sus brazos. — Bueno, está bien, pero cualquier cosa.. sabes que yo te apoyaré.
— Gracias, mamá. — le sonreí para acto seguido, ponerme de pie y caminar hasta la salida de la casa.
Saqué mi celular y pedí un taxi, éste llegó después de diez minutos.
En un momento, durante el viaje, el taxi se detuvo. Literalmente, se detuvo en medio de la carretera. Al parecer había un problema con algo del motor o qué sé yo.
— ¿Qué acaba de pasar, señor? — le pregunté al conductor del vehículo.
— Parece que algo con el motor, tendré que arreglarlo. — explicó, yo me asusté..
— ¿Más o menos cuánto tardaría en arreglarlo?
— Máximo una hora.
Saqué mi celular y vi la hora, marcaba las 19:50hs. Tenía 10 minutos, jamás llegaría.
— Sabe qué, aquí tiene el dinero. — saqué un poco de dinero de mi bolso y se lo entregué. — Yo me voy a caminando.
Salí del vehículo, me dispuse a caminar sin rumbo. Por suerte sí sabía dónde quedaba el lugar, sino ya me hubiera perdido.
Había estado caminando por no sé exactamente cuántos minutos. Saqué el celular y vi la hora, las 20:30hs. ¡¿Habían pasado 40 minutos?! ¡Voy a llegar tarde!
Comencé a caminar rápidamente, ni cuenta me di cuándo pasaba un auto y para mi mala suerte, me terminó mojando toda con un charco de agua que había justo enfrente mío, proveniente que de la tormenta de lluvia del día anterior.
Solté un grito repleto de frustración, las lágrimas caían por mis mejillas.. ¿Será está una señal de qué tal vez lo mío con Ruggero no tiene futuro?
Después de un tiempo, logré llegar al lugar.. estaba demasiado cansada, enojada.. me dolían los pies de tanto caminar.
Pensaba encontrármelo ahí, pero no.. Sin embargo, había una cajita ahí encima de la mesa que yacía ahí en la playa. La tomé entre mis manos, era un anillo de diamantes.. Mis ojos se humedecieron.
Había una cartita sobre la mesa, justo dónde había estado anteriormente la cajita con el anillo. La tomé y leí lo que ésta decía;
"Bueno, al parecer lo nuestro no tiene más futuro.. Vos no llegaste y eso solo quiere decir una cosa, no me querés más. Espero tengas una vida llena de alegría, Karol, te deseo lo mejor. Enserio, te lo mereces porque eres una gran mujer. Una última cosa, nunca olvides que te amo."
Mis ojos se llenaron de lágrimas, todo en mi vida se había vuelto de color negro, triste.
Caminé sin rumbo, estaba ahogada en mis pensamientos.. No sabía que hacer, no podía pensar con claridad.
De un momento a otro, llegué a mi casa. Entré a ésta y enseguida me dejé caer al suelo, hecha un mar de lágrimas..
— Hija.. ¿qué pasó? — mi mamá vino corriendo hasta mi encuentro y me tomó entre sus brazos, brindándome su apoyo.
— Lo perdí mamá, lo perdí.. — solté sin pensar.. ella me aferró aún más a ella.
No sé qué pasará ahora, pero lo que sí sé es que yo estoy destrozada.
Perder a quién tú amas es realmente doloroso y no se lo deseo a nadie, ni a mi peor enemigo.
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