La vida puede ser injusta, pero no tan injusta cuando eres obligada a querer a la persona incorrecta.
Harley abre los ojos suspirando fuertemente, necesitaba respirar. El aire no llegaba a sus pulmones, sentía un olor impregnado en su nariz y en sus labios. Le dolía la cabeza, sentía como todo le daba vueltas.
Se sienta sobre la gran cama en donde se encontraba, puede ver que todo era realidad. Deseaba que fuera un mal sueño. Se levanta de la cama, la habitación era enorme. Puede ver que había un balcón que le permitía ver la vista de casi todo Gotham City. Tal vez pueda salir por ahí.
Camina hacia la puerta de la habitación y al tomar la manija se da cuenta cómo está estaba bajo llave. Se mueve hacia el balcón y toma ambas manijas, pero fue inútil, ambas estaban cerradas.
Estaba atrapada en la gran habitación, tenía que hacer algo rápido para escapar de aquella mansión. Escucha ruido dentro de una puerta que estaba adentro de la habitación, al parecer era el baño.
¿El Joker estaba adentro? Al parecer si. Escucha los pasos acercarse, corre sin tratar de hacer ruido hacia la cama y se envuelve en la sabana fingiendo aún dormir dándole la espalda. Escucha como la puerta se abre, ella cierra sus ojos intentando mantener su respiración tranquila al igual que sus expresiones.
El se acerca a ella para ver si seguía durmiendo, escucha un suspiro de parte de él. Sin esperárselo, siente los labios del Joker en su mejilla derecha. ¿Que diablos...? Piensa con sorpresa Harley.
Siente como se aleja de ella, abre un poco sus ojos y lo ve caminar hacia el armario de la habitación. Al parecer la otra puerta era para el armario.
Podía ver el cabello verde húmedo dejar caer gotas de agua lentamente por su ancha espalda blanca con un gran tatuaje de dragón. Solo una toalla usaba para envolver su cintura.
Cierra los ojos de nuevo cuando lo ve acercarse. ¿Había dormido con el anoche?
—¿Vas a seguir fingiendo que estas dormida?—Escucha aquella voz hablarle desde la esquina de la habitación. Se había dado cuenta.—Basta de juegos Harley.
Lo escucha acercarse, ella se mantenía aún en su posición. No quería voltear a verlo o algo, de pronto siente como la gran sabana la descubre por completo. Ella abre sus ojos asustada e incorporándose en la cama.
Ambos se ven a los ojos sin pronunciar alguna palabra.
—Buenos días.—El le sonríe.—Sabes, tal vez tú pienses que no me doy cuenta de lo qué haces pero la verdad es que si, te sigo las 24 horas del día desde hace algunas semanas.—Ella retrocede al verlo acercarse de nuevo.—Tranquila, no te haré daño. Seré tu amigo.—Ríe.
—¿Que es lo que quieres de mi?—Harley por fin pronunciaba algo.—No quiero esto, mi madre me vendió a ti. Ambos sabemos que eso está mal, por favor Joker, no quiero vivir de esta forma.
—De verdad quisiera dejarte ir pero no puedo hacerlo.—Se sienta en la cama.—Resulta que me gustas, y yo cuando pongo un ojo en alguna mujer nunca la dejo en paz.
—¡Pero yo no quiero estar contigo!—Harley grita desesperada.—No anhelo, ni deseo, ni quiero estar a tu lado.
—Es una verdadera lástima por que la mayoría de las mujeres me desean en sus camas, y tú que eres afortunada, no lo aprovechas.—Suspira.—Sabes en este tiempo, me dedique a investigarte a la perfección. Investigue a tu familia, a tus amigos y amigas, tú equipo de estudio, tú grupo de porristas y gimnasia, investigue a un tal Guy Kopski, ¿Te suena?
—No, no, no, no, no te atrevas a lastimarlo. No lo hagas, no lastimes a mi novio por favor.—Harley suplicaba comenzando a llorar.—Yo lo amo, y no quiero que salga lastimado por toda esta mierda.
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La mujer de la mafia
FanfictionLa vida puede ser injusta, pero no tan injusta cuando eres obligada a querer a la persona incorrecta. -Harleen Quinzel
