«...be happy»

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—¿Podemos hablar ahora si?—Rocco estaba en la bodega junto a Ivy contando los billetes de su jefe. Estaban solos, y ambos tenían la tarea de arreglar todo eso.—Pamela, no me sigas ignorando habla conmigo.

Ivy seguía acomodando los billetes intentando no prestarle atención. Suspiraba mientras se comenzaba a sentir nerviosa, sabía que estaba a unos centímetros de ella. Podía oler su perfume tan cerca.
Siente como la toma del brazo obligando voltear para que lo mirara a los ojos.

—Vuelve a mi.—Ivy baja la cabeza. Sus lágrimas comenzaban a caer mientras lo escuchaba decir eso.—¿Es tan difícil retomar lo nuestro para ser felices de nuevo? Pamela, te amo como no tienes idea, y sin ti no puedo vivir.

Ella alza la cabeza.

—Mírame y dime que no me amas...—Rocco se acerca a ella juntando sus frentes. Ella intentaba hablar pero por más que intentaba no podía.

Era claro que lo amaba más que a nada, se aleja de él.

—Basta Rock, es tarde. Ya no podemos arreglar nada entre nosotros.—Rocco niega y la gira de nuevo tomándola de los hombros.—Debes entender que esto ya...

Rocco pega sus labios junto a los de Ivy, al principio ella se resistía, pero no podía con sus malditos sentimientos...lo seguía amando como nunca.

La toma de las piernas y aparta unos cuantos billetes de la mesa más cercana. La sube ahí y sus besos se transforman en apasionados.

La ropa de ambos comenzaba a caer al suelo, dando al comienzo a su amor de nuevo. Esta vez sería diferente, y ambos lo sabían.

En un paquete de billetes se encontraba el celular de Ivy vibrando.

—Pamela...—Harley la llamaba por medio del teléfono de la casa.—¿Por que diablos no contestas?—Se rinde y deja de llamarla. Debe estar ocupada con el trabajo que le dejo J.

Suspira y mira como Johnny llega a la sala.

—¿Estas bien? Te he visto algo extraña.—Dice con sinceridad y se sienta en el sillón a lado de ella.—Puedes contarme lo que quieras, de mi no saldrá nada. Aparte aquel desmayo que sufriste fue muy fuerte, se te bajó la presión de pronto.

—Si, estoy bien no te preocupes, a veces pasan esas cosas pero ya estoy bien no te preocupes.—Le sonríe.—Pensé que ya te habías ido con el Joker al trabajo.

—Si, pero está en el sótano arreglando unos asuntos con sus planos e ideas para asesinar a Batman de una vez por todas, ayer se enfrentó a él de nuevo.

—Si, vi su gran cortada en su abdomen.

—Si, no dudo que la hayas visto.—Johnny comienza a reír y Harley le da un pequeño golpe en el brazo.—¡Oye!

—No empieces a imaginarte cosas...—Se levanta del sillón.—Creo que iré a comer, tengo mucha hambre.

—Está bien.—Johnny asiente.

Harley comienza a caminar hacia la cocina, para su suerte, estaba totalmente sola. Ahora tenía que buscar de la comida que quedó del desayuno. Camina hacia el refrigerador y saca un jugo de naranja que estaba ahí, lo toma y luego agarra uno de los vasos de vidrio, sirve el jugo en este.

—Hola Jefa.—Entra un matón a la cocina, si mal no recuerda su nombre era Ray o algo así. No le daba buena espina, se veía muy extraño y le daba un poco de miedo.

—Hola...—Harley solo se limita a contestar.

—¿Sabe donde está el Jefe?—El le sonríe.

La mujer de la mafiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora