Miraba oscuridad, pero era capaz de escuchar lo que sucedía en mi entorno. Un pitido lento pero molesto me tenía al borde de los nervios, sentía mi cuerpo flotar y una tranquilidad abrumante. Mis ojos se movían debajo de mis parpadados, no era capaz de abrirlos, no podía.Quise mover alguna parte de mi cuerpo, pero nada, no respondía. Estaba inmóvil. Intenté nuevamente y lo logre luego de unos segundos. Mis ojos se fueron abriendo pero los tuve que cerrar cuando una luz cegadora dio contra ellos con todo su esplendor. Volví a abrirlos y luego de unos segundos me acostumbre a la luz. Lo primero que vi fue el techo blanco, intenté sentarme provocando que un dolor me recorriera el cuerpo, mi cabeza dio vueltas y quise llevar mis manos a mis sienes, no pude, un tirón me hizo gemir; una intravenosa traspasaba mi piel, observe aturdida todo.
La habitación era completamente blanca, no había ventanas en ninguna pared y solo una puerta del mismo color que la habitación a unos metros. Estaba vacía, a excepción de la máquina dónde provenía el molesto pitido, los cuales eran los latidos de mi corazón. Me mire a mí misma. Estaba en una camilla, una sábana blanca me cubría hasta mi abdomen y llevaba puesta una bata de color azul.
Volví a ver a mi alrededor consternada, no sabía donde estaba, no tenía ni la menor idea. Trate de recordar que había pasado pero a mi mente solo llegaban imágenes mías buscando a Niall y a Rust.
De pronto me acorde de ellos, los tenía que encontrar. Mire la puerta a unos metros y sin pensarlo procedí a quitarme la intravenosa, me dolió pero me aguante, aparte la sábana de mi cuerpo dejándola a un costado de la camilla y baje de este. Me tambaleé un poco pero logré retomar el equilibrio, sentí el suelo helado bajo mis pies que logró erizarme la piel. Me aproximé a la puerta con pasos torpes y tropezones, cuando llegue a este tome entre mis temblorosos dedos el pomo y lo gire, mi pequeño cuerpo pasó la puerta y un gran pasillo de color blanco me saludo.
Observe todo con inseguridad y cautela, estaba desierto, no había rastro de nadie. Comencé a caminar lentamente apoyándome de la pared. Yo creía estar en un hospital, pero no lucía como uno este lugar.
Cuando iba a doblar en un pasillo choque con alguien, me tambaleé y me tomaron del brazo para no caer. Alcé la vista y me aparté bruscamente del hombre frente a mi, di un par de pasos hacia atrás mirándolo desconfiada. Su cabello era negro con algunas hebras de color blanco, su rostro llevaba algunas arrugas y encima tenía una bata que lo identifique como un doctor.
Lo mire estupectada.
Estaba allí.
Vivo.
Mirándome.
El hombre amenazo con acercarse pero retrocedí mirándolo aún sin creer lo que veían mis ojos. Parpadeé para asegurarme que él era real y cuando lo confirme las palabras salieron de mi boca.
— ¿Dónde estoy? ¿Quién es usted? ¿Dónde están mis amigos? ¿Cómo llegué aquí? —suelto rápidamente mirándolo con cautela.
El hombre me regala una sonrisa afable y lejos de tranquilizarme me pone más alerta.
— Tranquila, no voy hacerte daño —pronuncia lentamente alzando sus manos en inocencia—. Soy el doctor Davi —se presenta—. ¿Sabes cómo te llamas?
Asistí lentamente y vacile en decirle mi nombre.
— Logan —murmuró en un hilo de voz—. Me llamo Logan.
El hombre asiste, me extendiende una de sus manos indicándome que la tome, aún con desconfianza mire la palma de su mano. Estaba confundida y quería respuesta, las necesitaba. Quería saber dónde estaba yo y donde estaban Niall y Rust.

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Restart | #1 Niall Horan
FanfictionUn mundo sin vida humana es una soledad relajante para la tierra.