Capítulo 2

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La relación inició tranquila, bonita, con mensajes que contenían saludos y preguntas que aseguraban el interés en el otro. Sougo parecía un buen tipo, así que Katsumi estaba ansiosa de conocer mucho más de ese chico de expresión sádica y carácter retorcido.

Sí, con el tiempo ella lo notó, y eso no hizo que quisiera alejarse de él, al contrario, la atracción que había sentido por el chico recién lo miró se había intensificado con cada contacto virtual.

Pero ella no era una blanca paloma, no del todo, al menos. Sougo estaba consciente de que había partes de esa chica que no lograría ver, pues era misteriosa y reservada. Cosa que, por alguna extraña razón, no le molestaba. De hecho, ese aire misterioso le encantaba.

El tiempo pasaba y ellos se conocían cada vez un poco más, y se anhelaban también cada vez más y más, por eso, en cuanto Sougo tuvo tiempo, se encontraron.

La primera cita fue divertida al inicio, cuando torpemente fallaban en ocultar su incomodidad y nerviosismo, luego se tornó una divertida cortesía que terminó cuando ambos adquirieron la confianza que les había estado faltando, terminando en una apasionado encuentro que, sin duda alguna, repetirían.

Y lo repitieron una y otra vez. Cada que se encontraron con el otro se llenaron de él. La obvia atracción física en que todo inició, gradualmente se convirtió en una innegable atracción sexual que les obligó a pensar en el rostro del otro cuando de amor hablaban.

Ilusamente creyeron que todo iría bien, pero sus vidas no eran del todo suyas; había cosas que no les tocaba decidir, y que les cambiarían las vidas para siempre. Katsumi fue la primera en afrontar esa dura realidad.

—Eres la futura esposa de Hijikata Toushiro —dijo el hombre que la había adoptado tras la muerte de su abuelo—, celebraremos su compromiso la semana próxima.

El corazón de Katsumi latía desenfrenada y locamente. Esa declaración, a la que no podía negarse, acababa de echar por tierra todos sus planes de una vida feliz junto a Sougo.

—¿Qué? —preguntó la chica sintiendo como su mundo se derrumbaba y se llevaba el piso con él, pues algo debajo de sus pies se estaba moviendo demasiado rápido, tanto que le hacía temblar las piernas.

—Las conexiones son buenas, y ya que no eres realmente de mi familia no puedo conseguir algún diplomático, como eres humana no le interesas a los amanto y el shinsengumi no está tan mal para ser tú quien nos conecte.

Katsumi lo sabía, sabía que no la veían como de la familia, por eso no le había preocupado que la utilizaran para crear conexiones, así que le tomó por sorpresa lo que estaba pasando justo en ese momento.

» Nos reuniremos el martes para el té de la tarde. Ezurako te acompañará a que elijas el atuendo adecuado para presentarte ante tu nueva familia —explicó el hombre.

—Espere, ¿quién es Ezurako? —cuestionó Katsumi contrariada, pues no había conocido a nadie con ese nombre en esa casa.

—Oh, Ezurako es tu nueva dama de compañía. Matsudaira la recomendó, dijo que es buena y tú necesitas alguien que te pula un poco antes de salir al mercado. Elige algo bonito, no importa el costo, después de todo, que nuestra amada Katsumi se vea bien es algo que la familia procura siempre.

Katsumi asintió, era una tontería, pero era eso o la calle.

Pensar en que sus dos únicas opciones eran popó de perro le provocó sentir náuseas, y terminó corriendo al baño para vomitar todo lo que le incomodaba a su estómago.

—¿Se encuentra bien, señorita? —preguntó una voz desconocida.

Katsumi volvió la mirada y, al fijar la vista en la persona que le hablaba, abrió los ojos enormes, justo como la mujer que le cuestionó por su bienestar.

—Zura... ¿nii?


Continúa...

TENEMOS TRES PROBLEMASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora