—Sabía que era un imbécil —murmuró Katsumi despertando—, no imaginaba a qué punto.
—Es un niño viendo que se llevan lo que ama —señaló Kondou que leía algo sentado en uno de los sofás en esa habitación—. Él prefiere sus juguetes destruidos que en manos de otros.
Katsumi no pudo evitar sonreír, ser comparada con un juguete debía molestarle, pero conocía a Sougo, así que entendía la referencia.
—¿Subió mi nivel de peligrosidad? —preguntó la chica cambiando de tema—, ¿o cómo debería tomarme el que ahora me custodie el comandante en persona?
—No te estoy custodiando —aseguró el hombre sin dejar de revisar los papeles en su mano—, estoy cuidándote. Sougo está en modo peligroso justo ahora, está enloquecido. Lo hemos encerrado cuatro veces en los separos, ha escapado tres veces. Creemos que no va a parar hasta...
—¿Matarme? —preguntó la chica—. ¿De verdad está tan loco?
—No quiere matarte, quiere secuestrarte, o algo, y llevarte lejos de tu prometido, quiere alejarse de sus responsabilidades para no tener que atrapar a tu hermano...
—¡Por supuesto! —exclamó Katsumi medio incorporándose, devolviéndose arrepentida, y con suavidad, a la almohada que recién había dejado—. Embarazo, prometido y mi hermano, esos son nuestros tres problemas.
—Si vuelves a levantarte vas a tener un problema menos —dijo Kondou preocupado por la expresión de dolor que había puesto la chica cuando casi logró sentarse—. Al parecer, es malo que una embarazada intente defenderse de alguien que intenta ahorcarla.
Katsumi le miró confundida, asustándose por la punzada que le había dado, y le había dejado adolorida, cuando quiso sentarse minutos atrás.
—¿Muy malo? —cuestionó preocupada la azabache.
—No si te lo tomas con calma —respondió Kondou—, por eso hemos estado encerrando a Sougo, no puede venir a alterarte por tonterías.
—¿Cómo está él?
—¿Además de loco?
—Sí, además de loco.
—Está asustado, y molesto. El compromiso con Hijikata lo tiene loco, ahora más que nunca quiere matarlo, no sabe qué hacer con el hecho de que Katsura es tu hermano, y está aterrado con la idea de que lo odies por hacerte pasar por todo lo que pasaste y por haber puesto en riesgo la vida de sus hijos.
—¿Hijos?
Kondou, que no había dejado del todo los papeles que revisaba, soltó al fin las hojas para mirar a la chica que le miraba mucho más confundida que antes.
—Son tres bebés —dijo de pronto, tan lento como pudo para que la noticia no le cayera demasiado pesada a la mujer que estaba al borde del desmayo.
Katsumi se llevó ambas manos a la cara y se frotó con fuerza intentando algo, no sabía qué, pero sabía que necesitaba hacer algo para despertar de ese extraño y medio espeluznante sueño.
Si lo pensaba con calma todo era malo, su posición no era la mejor, y ahora sabía que las cosas se seguirían complicando para ella por un tiempo.
—¿Será que puedo tener a mis hijos en prisión? —preguntó la azabache y, antes de una respuesta, obtuvo un tremendo susto por algo atravesando, sin previo aviso, por una ventana cerrada.
—No irás a prisión —prometió Sougo incorporándose y sacudiéndose los cristales que se quedaron atrapados en su traje y cabello—. Lo juro por mi vida.
Una promesa que la chica no escuchó, ella se había desmayado luego del shock.
Continúa...
ESTÁS LEYENDO
TENEMOS TRES PROBLEMAS
FanfictionElla no podía enamorarse de él, él no debía enamorarse de ella y, por hacer lo que no podían y no debían, Okita Sougo y Katsumi Hinatori tendrán que afrontar y resolver TRES PROBLEMAS.
