—¿Es Sougo el padre? —preguntó Hijikata al descubrir despierta a su reclusa.
Ella se había desmayado cuando hablaban y, en el hospital, tras revisarla, le informaron del estado de la chica.
—¿Sougo lo sabe? —preguntó Katsumi refiriéndose al hecho de que ella estaba embarazada.
—Nadie lo sabe aún —declaró el azabache—, pero seguro se enterará, el reporte de hospitalización será anexado en tu expediente criminal.
Katsumi bufó una risa.
—Ni siquiera hice nada malo y tengo un expediente criminal... Me pregunto si este es el tercer problema del que hablaba esa abuela.
—Lo amas, ¿no es cierto? —preguntó el vicecomandante sin interesarse en los murmullos de la chica.
No necesitaba saber nada de alguna abuela, a menos que fuera una pariente de sangre que pudiera saber dónde estaba Katsura.
—Lo amaba —respondió la chica—, pero luego él decidió creen en idioteces, decidió intentar matarme logrando matar a mi hermano en el proceso... No hay nadie en el mundo tan idiota como para amar a quien le hace tanto daño.
Hijikata suspiró. Ella parecía ser demasiado idiota, tanto como para amar al imbécil que había decidido no creerle y había herido de gravedad a Katsura que se atravesó a protegerla de la irracional ira de ese grandísimo idiota.
—Katsura no está muerto... creo —declaró el azabache tomando la total atención de la mujer en la cama.
—¿Crees? —cuestionó la chica demasiado interesada en lo que el otro decía.
—Escapó aun estando grave, y no hemos podido dar con él. No sabemos si está fugitivo o muerto en alguna cañería que no hemos encontrado —explicó Hijikata.
Katsumi sintió que respiró de nuevo. Luego de escuchar tal declaración algo dentro de sí le aseguraba que su hermano estaba vivo.
—Parece que también eres un policía malo, pero en otro sentido —señaló la chica sonriendo a pesar de las mil lágrimas empapándole el rostro.
Hijikata pensó que tal vez era cierto. Hasta moribundo Katsura se le había escabullido de las manos.
—Voy a pedir que te traigan comida —indicó el vicecomandante—, y si no te la comes la licuaré y la verteré en el suero. Necesito que mi carnada esté con vida para atraer a ese escurridizo pez.
—Hijikata san —habló la chica deteniendo el andar de uno que se dirigía por comida—, ¿voy a morir al final? Quisiera no tener que permitir que mi hijo pasara por un suplicio para terminar muerto... quisiera poder ahorrarle eso.
La garganta de Hijikata se hizo un nudo. Estaba casi cien por ciento seguro de que ella era inocente, y Kondou la apoyaba, pero no podían dejarla libre con todo lo que ella significaba. Pero tampoco podía seguir torturándola, mucho menos en su estado.
—No creo que nadie se atreva a tocar a la futura esposa de un alto mando del Shinsengumi —declaró el azabache.
—¿Quieres casarte conmigo a pesar de todo? —preguntó Katsumi contrariada.
—No tengo que ser yo, podría se Sougo —sugirió Hijikata.
—No, él no podría ser... no lo será nunca —aseguró la azabache con decisión.
Ella no lo quería en su vida, ni en la de su bebé.
Continúa...
ESTÁS LEYENDO
TENEMOS TRES PROBLEMAS
FanfictionElla no podía enamorarse de él, él no debía enamorarse de ella y, por hacer lo que no podían y no debían, Okita Sougo y Katsumi Hinatori tendrán que afrontar y resolver TRES PROBLEMAS.
