—No dije nada —aseguró Katsumi luego de llorar tras haber reído como la loca que se sentía—, no me mires así, que yo no dije nada.
—¿Sabías quién era él? —preguntó el señor Hinatori.
Katsumi pensó por un segundo decir la verdad, de pronto le parecía mejor que le cortaran la cabeza a cortarse las venas. Pero luego pensó en la inocente vida en su vientre y decidió mentir.
—Es mi dama de compañía, una buena dama de compañía, sin duda la mejor que había tenido en la vida, por eso no dije nada. No pensé que iba a terminar así, de haber sabido no me hubiera encariñado con ella, ni con nadie —terminó mirando a un castaño que ahora le miraba más furioso.
—¡Tenemos años intentando atrapar a ese hijo de perra y tú solo te callaste porque te caía bien! —gritó el furibundo capitán del primer escuadrón del Shinsengumi—. Tal vez eres su cómplice. ¿Qué es lo que quieres?
—¡Nada! —gritó Katsumi entre lágrimas—. No quiero nada. Ahora ni siquiera quiero estar viva. Si lo que quieres es matarme, está bien, puedes culparme de lo que sea, pero yo no soy más que la víctima de todo... incluso tuya.
—¿Víctima? —cuestionó Sougo riendo de pura ironía—. ¿A quién enamoraste y luego dejaste por otro? Eso te hace la mala del cuento, no la víctima.
El ambiente estaba tenso, y el corazón de algunos estaba dolido, por eso las verdades estaban saliendo a la luz sin sutileza. Algunos ni siquiera sabían de qué rayos iba todo.
—¿Te enamoraste de mí? —preguntó Katsumi enloquecida de dolor—... ¿Por qué? Nosotros solo éramos buenos ratos.
Las manos empuñadas de Okita Sougo temblaron y, envuelto en furia, sin pensarlo en realidad, deseando destruir a esa que le destruía, se tiró sobre ella espada en mano.
Los ojos de la azabache se abrieron enormes, luego de quedarse sin aire un montón de lágrimas cayeron al suelo donde el cuerpo de ese que adoraba se estrellaba perdiendo demasiada sangre.
—Zura nii, no —lloriqueó la chica llegando hasta su hermano que, al leer las intenciones de Okita, se interpuso entre ambos—... No, por favor no, Zura nii, tú no me puedes dejar así... no puedes irte creyendo que sería capaz de entregarte a ellos... tú eres el único amor real y verdadero en mi vida... eres lo único que tengo... por favor, por favor... por favor.
Zura le miró compasivo, y arrepentido de haber, por al menos un segundo, pensado que ella era la causante de eso.
Lo cierto es que él se arriesgaba demasiado, siempre estuvo en las posibilidades que lo atraparan alguna vez.
—Te amo —farfulló el de cabello oscuro ahogándose con su propia sangre, y perdiendo el conocimiento justo después.
Katsumi lloró aterrada, sintiendo como el cuerpo de su amado hermano perdía toda rigidez entre sus brazos húmedos de la sangre que perdía el líder de los Joi.
—Hijo de perra —gruñó la azabache mirando con odio a ese que le miraba confundido y asustado.
Sougo no entendía qué acababa de pasar, y se comenzaba a odiar por apuntar su arma a esa que amaba en serio, que le dolía demasiado y que, ahora, le odiaba.
Continúa...
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TENEMOS TRES PROBLEMAS
FanfictionElla no podía enamorarse de él, él no debía enamorarse de ella y, por hacer lo que no podían y no debían, Okita Sougo y Katsumi Hinatori tendrán que afrontar y resolver TRES PROBLEMAS.
