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Develando la realidad (1)

Había llegado a la mansión Hale, eran alrededor de las 2 de la mañana, dos noches después de lo sucedido en la casa de Stiles.

Tenía en la mano su celular grabando desde el momento en que se aparcó metros antes de llegar, su corazón bombeaba a mil y los nervios casi le impedían seguir, sentía que en cualquier momento lo pudieran encontrar merodeando la zona, pero tenía que hacerlo, tenía que encontrar alguna razón, por pequeña que fuera.

Se recargo contra la pared una vez llego a la residencia, el auto no estaba aparcado por lo que dio por hecho que no se encontraba en casa.

Respiro una vez más y se armó de valor para acercarse a la puerta principal, la madera comenzaba a deteriorarse, giro la perilla y esta se abrió, ¿Quién dejaba la puerta abierta en medio de la nada?

Rechino en cuanto se abrió completamente, la madera sonaba bajo sus pies y sus ojos miraban con pánico a todos lados.

A pesar del estado de la mansión por dentro era lo contrario pues tenía muebles que, aunque no eran nuevos estaban en buen estado.

Justo frente a él estaban unas escaleras que dirigían a la planta de arriba y de lado un acceso a la planta baja, la curiosidad puedo más con el cuándo se acercó y un fuerte grito lo sobresalto.

- ¡Detente! - una voz de una chica lo atrajo al sótano.

- ¿Qué quieres que haga?, no deja de moverse, si no se está quieto no podre curarlo - exclamó un hombre.

- Sera mejor que esperemos a Derek, solo con él se controla - la chica era castaña, si no le fallaba la memoria era Cora Hale quien se encontraba al lado de un hombre inclinado hacia el suelo, había una persona más que no lograba distinguir.

- No lo vamos a molestar, ese chico Stiles parece hacerle bien - la voz de Peter hizo que lo reconociera.

- Más vale que así sea, no creo seguir soportando a Derek actuar como lo hacía antes de que lo conociera.

Un rugido más hizo que sus ojos se acrecentaran.

- ¡Déjenme libre! - dijo aquel hombre.

- No lo haremos, mataste a muchas personas y no logras controlarte, si no lo haces seguirás encadenado hasta que lo hagas - exclamó Peter.

¿Matar? - se preguntó.

- ¿Y tú serás que me ayude?

- Claro que no, no tengo mucha paciencia como mi sobrino - y sin más inyecto una jeringa en su cuello haciendo que el otro hombre se desvaneciera poco a poco.

- Vamos tómalo de aquel extremo, no durara mucho para que despierte, limpiare sus garras y tu su boca, ten cuidado con los colmillos, al ser un omega ....

-Es más delicado de tratar, si lo sé.

¿Omega? - comenzó a retroceder, su corazón latía tan fuerte, sudor caía de su frente, sus nervios eran incontrolables.

- ¿Hueles eso? - pregunto Cora - Es...un olor a humano.

Peter dejo las manos del lobo y dirijo su mirada a la única entrada divisando la mirada asustada del chico quien en su intento de huir se giró y choco contra el barandal de las escaleras.

- ¡Diablos! - dijo el mayor Hale al tratar de ponerse de pie, pero en ese instante el lobo despertó rasgando un costado haciéndolo gemir de dolor al tiempo que Cora lo apartaba lejos de él.

El tiempo justo para que el humano escapara.

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- ¿De verdad tienes que irte? - pregunto el castaño recargándose en el marco de la entrada.

I will not hurt youHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora