(Revisado: 07.02.2025)
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"¿Alguna vez has pensado en tener hijos?"
La pregunta surgió un sábado por la tarde. Simón, el que preguntó, había estado pasando el rato con Ámbar en el nuevo departamento que Luna y ella habían comprado para él y los chicos.
Ellos casi se murieron la primera vez que vieron el lugar hace alrededor de cuatro meses atrás. El departamento estaba completamente amueblado, tenía una habitación para cada uno, dos baños, paredes lo suficientemente gruesas para no recibir quejas por música alta de sus vecinos, y además, estaba cerca del Roller. En resumen, era perfecto— Razón por la cual los chicos lo rechazaron en un primer lugar. No podían dejar que las chicas gastaran tanto en ellos, no estaría bien.
Ámbar y Luna argumentaron que tenían la fortuna Benson, así que no era problema, y que el departamento ya estaba a nombre de ellos, así que si realmente no lo querían, iban a tener que vendérselo a alguien más. Al final, los chicos aceptaron el departamento —porque en serio, estaba increíble— pero con la promesa de que les pagarían cada peso de vuelta a las chicas apenas pudieran.
"Siéntanse libres de no hacerlo", les dijeron ellas. Ellos planeaban hacerlo de todas formas.
En fin, ese día Matteo andaba afuera con Luna y Pedro andaba con Delfi, así que Simón había invitado a Ámbar al departamento para ver una película, conversar, cosas así. Ya saben, lo típico que uno hace cuando está saliendo con alguien.
Simón estaba en la cocina haciendo almuerzo para los dos. Solo arroz con carne, nada muy elaborado.
Mientras revolvía la carne con las verduras en la sartén, se acordó de como de pequeño odiaba el pimiento verde pero en algún punto de su vida se acostumbró a él. Su mente divagó y se preguntó qué haría si a sus futuros hijos no les gustaba comer alguna cosa. Por un lado, podía obligarlos a hacerlo, ya que los niños necesitan nutrientes y sería su responsabilidad asegurarse de que los obtuvieran. Pero por otro lado, él solía odiar algunas cosas cuando era niño y ahora podía comerlas sin problema, así que quizás no era necesario forzarlos...
Fue mientras estaba inmerso en esa línea de pensamiento que la pregunta se le escapó de la boca.
Ámbar levantó la vista de lo que había estado haciendo en su celular y lo miró.
Estaba sentada en el sillón en la sala de estar, al lado del espacio de la cocina. Lentamente, sus manos descendieron hasta su regazo junto con su celular mientras ella lo miraba fijo, con sus ojos medio agrandados, en silencio.
Fue la expresión en su cara lo que hizo que Simón finalmente se diera cuenta de lo que le acababa de preguntar de la nada.
Todo su cuerpo se congeló.
Ay por dios, nada más llevaban seis meses juntos, ¡¿por qué fregados le preguntó eso?! ¡¿Quería espantarla o qué?!
El tema ni siquiera había salido en la conversación o algo por el estilo, él simplemente se lo aventó encima sin razón aparente.
Malditos pimientos verdes, ¡los odio de nuevo!
"Perdón, no estaba diciendo que quiero— Obvio que no, wey, no mames", comenzó a retractarse en pánico. "O sea, no ahora, claramente no ahora, no estamos ni casados todavía— No que haya que estar casados para tener hijos, obvio. O sea, alguna gente no cree en el matrimonio, y si no te quieres casar, ps no nos casamos, ¿no?— ¡Pero no te estaba preguntando eso ahora tampoco! Yo solo— Em..."
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Historias Cortas Simbar
FanfictionColección de todos mis oneshots y drabbles, ¡ahora en ESPAÑOL! La mayoría son family friendly, pero hay algunos que no, por eso el 'contenido adulto'. Mejor avisar.
