🔞 Ssh... 1

736 29 0
                                    

Se están besando contra la pared de su cuarto. 

Hay varias otras superficies que podrían utilizar, pero tienen ganas de esta, y no quieren tomar una pausa para cambiar de locación. Sus manos están por todas partes, recorriendo todo, agarrando todo lo que pueden alcanzar. Sus ropas bien podrían ni siquiera estar ahí con lo mucho que las esquivan para poder tocar piel. 

Alguien toca a la puerta de Ámbar— la cual está con pestillo, por suerte. Es Miguel. El decoro indicaría que deben separarse, pero una mirada a los ojos de Simón y Ámbar sabe que esa no es la ruta que van a tomar hoy. Le responde a Miguel a través de la muralla, y si él encuentra extraño que ella no abra la puerta para hablarle, no lo menciona. Frente a ella, Simón se lleva un dedo a los labios, una señal para que ella no haga ruido, y luego le baja el cierre de los shorts para meter una mano entre sus piernas.

Ámbar mantiene una conversación breve a través de la pared mientras Simón la toca. Entierra las uñas en sus hombros amplios y hace todo lo que puede para mantener su voz estable, para no dejar entrever lo que está pasando. Simón comienza a dedearla y Ámbar casi hace un ruido. Por suerte, Miguel se va.

Ámbar al instante deja salir un gemido, largo y cargado de alivio, y de necesidad acumulada también.

Simón suena orgulloso cuando le habla. "Buena chica; te portaste mejor de lo que pensé."

Ámbar gruñe, su necesidad pasando a frustración. "Dios, cojéme ya o te mato." 

El rostro de Simón se vuelve serio. "Mmm, esas no son formas de pedir las cosas." Sus dedos se deslizan hacia afuera hasta casi salir por completo, dejando solo las puntitas en su interior.

Ámbar gimotea desesperada, apretando alrededor de sus dedos en un intento por no dejarlos salir, por empujarlos de vuelta dentro de ella. "Nonono, Simón, por favor, te lo pido."

Una sonrisa se forma en el rostro de él. "Así está mejor."

Simón se separa y da dos pasos hacia atrás, dejándola angustiantemente vacía. Sus ojos la miran fijamente mientras se abre los pantalones. La sonrisita ladeada sigue en su rostro.  

"Voltéate e inclínate para adelante."

Ámbar obedece de inmediato. 


...

..

.


-------------------- 

No sé por qué esta historia me salió en presente cuando normalmente escribo en pasado, pero supongo que está bien de vez en cuando variar las cosas. 

Historias Cortas SimbarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora