Basado en el pedido: "Escuché que va a haber otro incendio en la mansión en Soy Luna. ¿Podrías escribir algo sobre eso y que Ámbar se queda atrapada dentro cuando pasa y Simón se preocupa y la salva o algo así?"
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*Importante*: Han pasado 8 meses desde que ese anónimo me pidió este fic y lo empecé a escribir ese mismo día pero nunca lo terminé hasta enero 2019. Por ende, como nadie sabía en ese entonces cómo iba a pasar el incendio, este incendio es diferente a como fue en la serie. Me imagino que esta historia está ubicada por el capítulo veinti-algo, pero no lo tengo muy definido. Pueden calzarlo como mejor les parezca dentro de la historia. Espero les guste.
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Ya iba a empezar Alfredo otra vez.
Ámbar puso los ojos en blanco cuando el viejo partió con otro más de sus sermones insoportables. Ya en serio, ¿a quién creía que engañaba actuando como si ella le importara? Esto no era preocupación, esto se trataba de orgullo, y de un sentido de autoridad. Él quería que ella obedeciera cual dócil corderita a todo lo que él dijera igual como hacía Luna, que le sonriera a todo el mundo y a lo que sea como una idiota incluso si no tenía ganas, y básicamente, que fuera una chupamedias.
Pues estaba muy equivocado si pensaba que iba a ser así. Nadie le decía a Ámbar qué hacer, y él, especialmente, no tenía ningún derecho. Así que eso fue exactamente lo que ella le dijo. Alfredo se lo tomó como si lo hubiera abofeteado y se puso a vociferar sobre respeto, normas, sobre cómo ella no podía entender que lo único que él quería era su propio bien, que estaba preocupado por ella.
¿Su propio bien? Su madrina solía decirle lo mismo todo el tiempo. Es por tu propio bien, Ámbar. Te mentí sobre que eras Sol Belson por tu propio bien, Ámbar. Me aseguraré de que la fortuna termine en tus manos por tu propio bien, Ámbar. Te voy a dejar con los Valentes mientras yo me voy a quién-sabe-dónde por tu propio bien, Ámbar.
A todo el mundo le encantaba hablar sobre lo que era mejor para ella, pero nadie tenía la decencia de preguntarle a ella lo que quería.
¿Y saben qué no quería en ese momento? Seguir escuchando su sermón.
Lanzándole un comentario de que si tanto le costaba aguantarla podía simplemente echarla de la casa y quedarse con su familia perfecta a la que él claramente prefería de todas formas, Ámbar se giró hacia las escaleras y subió a su cuarto, encerrándose con llave adentro. Sabía que si no lo hacía, el viejo entraría en cualquier minuto como pedro por su casa, invadiendo totalmente su privacidad en el proceso sin importarle nada. ¿Y él le quería hablar de respeto? ¡Ja! Por favor.
Tal cual como predijo, tan solo dos minutos después, la voz de Alfredo resonó por fuera de su habitación, ordenándole que abriera la puerta para que pudieran hablar. Ámbar gruñó. No tenía ganas de verlo más. No tenía ganas de ver a ninguno de ellos más.
Sin aguardar otro segundo, agarró su celular y los auriculares grandes que se había comprado hace poco y se los puso sobre las orejas. Después de la tercera vez que esta gente se había quejado de su música alta, había decidido hacerles caso solo para que la dejaran en paz, y para ocasiones así, resultaba muy útil. Subiendo el volumen de la música hasta que ya no escuchaba el llamado a la puerta, Ámbar cerró los ojos y se imaginó que estaba en otra parte. Un lugar donde no se sentía como una extraña en su propia casa, donde sentía que alguien de verdad se preocupaba por ella, donde no tenía que verle la cara todos los días a la persona que le había sacado todo lo que tenía.
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Historias Cortas Simbar
FanficColección de todos mis oneshots y drabbles, ¡ahora en ESPAÑOL! La mayoría son family friendly, pero hay algunos que no, por eso el 'contenido adulto'. Mejor avisar.