Cuando Josuke recibió el "si" por parte de quién consideraba y afirmaba que era su pareja destinada para poder cortejarlo, una emoción se apodero de todo su cuerpo, era una especie de sensación de calidez y hormigueo que lo hacía desear mucho pensar en ése sábado 13 que es cuando tendría su primera cita formal con Kishibe Rohan, así que durante dos semanas contando a partir desde el incidente del celo de Rohan, Josuke se la paso con una cara de idiota peor de la que ya tenía, hasta la escuela era reconfortante con sólo pensar en Rohan y en su dulce olor que siempre le dejaba un sabor medio agridulce en la boca; ya que siempre que lo olía terminaba metido en alguna especie de trance mientras intentaba no violar al dueño de aquel delicioso aroma, pero luego recordaba que había podido besarlo y sus mejillas tomaban un color rosáceo que hacía suspirar a todas las chicas de su salón mientras pensaban en lo lindo que se veía Josuke Joestar con su cara de enamorado y también se preguntaban quién era la afortunada o afortunado de tener el corazón de aquel tonto muchacho. Mientras las clases seguían normal y Josuke fingía prestar atención, en una casa ostentosa algo alejada del centro; en la planta alta estaba el conocido mangaka Kishibe Rohan pintando lo que sería la tapa de su nuevo tomo, los trazos finos hechos con los diferentes pinceles y los detalles del fondo que poco a poco iban haciendo tomar vida al pequeño protagonista que lucía como un niño con galera que salvaba al mundo entero.
-¿Debería pintar algunas escenas?- se pregunto a si mismo y decidió que si lo haría, abrió en una página al azar notando ése personaje que había dibujado recientemente y quién se parecía demasiado a cierto tonto que él conocía, sus manos temblaron por recordarlo y se sonrojo gruñendo de frustración, cuando pensaba en ése idiota no podía hacer nada, parecía una maldita colegiala enamorada. -Te odio Josuke Joestar...- se quejo apoyando la mejilla en la fría superficie de su mesa de trabajo, miro al calendario que estaba colgado en una de las paredes y una sonrisa de emoción se dibujo en su rostro, aunque no lo admitiera nunca realmente estaba entusiasmado porqué el sábado 13 llegara. En la escuela Josuke estornudo y llamando la atención de Okuyasu que lo miro curioso, sólo atribuyo eso a una posible alergia pero la cara de su amigo le decía "estornude porqué Rohan pensó en mí" y suspiro con una sonrisa, su mejor amigo era alguien demasiado sincero con sus sentimientos.
Dentro de una bonita casa con patio delantero y trasero se encontraba un rubio platinado peinando el cabello de su hija, quién movía sus piecitos tarareando la canción del programa que hace poco había terminado, ahora jugaba con su muñeco y le apretaba la pancita mientras éste decía "¡Atchung Baby!" y largaba frases como "¡Oh yes!" "¡Let's go!" entre otras que hacían a la niña amar ése juguete que lo tenía hace más de dos años.
-Mamá...- la pequeña llamo y Caesar miro a esos bellos ojos verdes que tenía la niña, le acaricio la mejilla y le sonrió mostrandole que tenía su atención puesta en ella -¿Josuke encontró a su compañero destinado?- pregunto y vio a su madre sorprendido, ella aún no entendía muy bien pero Jouta y Jolyne le habían contado algo sobre los compañeros destinados y que sus papas lo eran; que era un sentimiento que te hacía estar feliz todo el tiempo y aunque su papá no sonriera mucho se lo notaba feliz siempre que estaba con su madre, si los gemelos no mentían entonces a Josuke le había pasado lo mismo.
-Pues...- no sabía que responder ¿Cómo le explicaba a una niña tan pequeña algo tan complejo? -Sabes Shizu, es complicado saber si tu hermano encontró a su compañero, pero lo único que sé con certeza es que él se encuentra feliz y es tu deber molestarlo con eso- dijo con una risita burlona que la niña entendió, Caesar amaba a su hijo pero también amaba molestarlo y su hija menor era su confidente en bromas que involucraran enrojecer hasta las orejas al muchacho de peinado extravagante.
-¿Yo podré encontrar a mi destinado mamá?- pregunto la pequeña volteando viendo a esos hermosos ojos verdes que tenía la persona que ella más amaba, vio el gesto de sorpresa y lo abrazo -no importa, no me hagas caso- dijo en un tono suave con una sonrisita, sintió el beso en su frente y como su cuerpo era abrazado, el aroma de su madre; tan suave y delicioso, como césped recién podado.
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Camino destinado.
RomanceEn un mundo donde las clases sociales son las que mueven el mundo, dejando a los más débiles de lado ¿Existen tales cosas como los compañeros destinados? Por supuesto que no, no existe tal cosa como el destino, solamente son casualidades, eso siempr...