...Al atravesar la puerta estaba en otro pasillo. Este no estaba iluminado. Tenía olor a humedad, era estrecho y no muy largo. Había una telaraña en una esquina del bajo techo y la pintura de las paredes estaba descascarada. Producía una desagradable sensación de encierro.
En el otro extremo había otra puerta, en dejado estado, enmohecida.
Fui hasta ella. La madera del suelo crujía bajo mis pies.
Cuando llegué apoyé la mano sobre el picaporte e intenté girarlo, lo cual costó al principio por culpa del óxido. Finalmente cedió y entré.
La habitación estaba en igual estado que el pasillo y el techo apenas más alto que el de este, no tenía ventanas. Estaba casi vacía excepto por un cuadro en una pared que retrataba a una pareja de entre treinta y cuarenta años y por un único objeto en el suelo, un teléfono antiguo.
Durante un rato me quedé mirándolo, hasta que comenzó a sonar. Extrañamente no estaba conectado, el cable giraba a su alrededor para terminar apoyado en el suelo.
Me sobresalté pero no tardé en responder a la llamada.
Pregunté quién era.
No hubo más respuesta que una respiración siseante, aunque noté que era una voz femenina.
Volví a preguntar y esta vez obtuve una respuesta.
-¿Hola? Hola-
Era una linda voz, calmada.
Pregunté.
-¿Quién es?-
-No importa quién soy, importa quién es usted-
-De acuerdo. Soy...-
-No, no. Ya sé quién es-
Me sorprendió. No me sonaba de nada.
-¿Nos conocemos?-
-Yo a usted sí, pero no en persona-
Pensé que podrían haberle hablado de mí. No sé por qué fue eso lo único que se me ocurrió.
-¿Cómo me conoces?-
-Eso no importa, solo importa que te conozco muy bien-
Dudé de sus palabras. Me entraron ganas de desafiarla.
-¿Qué sabés de mí?-
Empezó a enumerar. Me sorprendió. No sabía si estar aterrado o si admirarla, creo que sentí una mezcla de ambas cosas.
Me habló de mi pasado, mi niñez.
Me habló de mis antepasados.
Sabía lo que me gustaba y lo que no.
Sabía los secretos mejor guardados de mi familia.
Sabía mis propios secretos, incluso los que siempre guardé para mí mismo.
Me abló de los sueños que había estado teniendo.
Sabía lo que había estado pensando en algunos momentos de mi vida que recordaba muy bien, y otros que no tanto.
Incluso sabía lo que había pensado hacía un momento.
Mencionó cosas que ya creía olvidadas.
Mencionó cosas que quería olvidar.
Mencionó cosas que no quería recordar.
Y lo peor de todo. Nombró cosas que ni yo sabía de mí mismo, pero que pensando en ellas notaba que eran ciertas.
Mientras hablaba yo caminaba en círculos alrededor del teléfono. En algún momento debí haber arrastrado el cable con el pie porque se estaba enrollando en mi pierna a medida que daba vueltas.
Para tranquilizarme intenté concentrarme en el cuadro lo que no hizo más que empeorar, ya que parecía como si las personas retratadas desviaran su vista de mí mientras caminaba.
Habría seguido hablando si no la hubiera interrumpido. Le pedí que parara.
Rió suavemente. Era una risa cálida, tierna. Noté cierto orgullo en ella, como si hubiera alcanzado su objetivo.
Con voz temblorosa le pregunté.
-Como sabes todo eso-
-Te admiro-
Colgó.
Miré hacia adelante pero sin observar nada. Seguía con el tubo del teléfono en la mano, sosteniéndolo al lado de mi oído.
Reaccioné, me agaché para colgar el teléfono, di media vuelta y volví por donde había llegado. Quería despertar.
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Contar sueños... Soñar historias...
General FictionEsto lo escribí rápidamente durante un viaje para pasar el tiempo muerto que tenía. Usé una temática que no me pusiera límites para poder escribir con soltura. Pero aunque fue algo sin importancia alguna, le terminé tomando cariño a esta historia. E...
