Capítulo 4: Recuperando el Rumbo

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El día comenzó un poco lento, no acostumbraba despertar primero pero sentía la necesidad de aprovechar al máximo el primer día en Verdegal.  Mientras tomaba mi café pensaba en cada posibilidad que me ofrecía hoy, llegué a la conclusión de que ir al mercado era lo ideal, debía abastecerme y hacer inventario, ya que la casa se sentía un poco vacía. Sceptile despertó justo después de mí y por primera vez pude apreciar su tan misteriosa rutina matutina, consistía en comer unas bayas picantes e ir afuera a entrenar, todo lo opuesto a Kori, que simple y llanamente se levanto para dormir de nuevo pero en la sala.

—Kori, no creo que holgazaneando cumplas lo que sea que te estés proponiendo.— Tomé cartas en el asunto

—Estoy de suerte, mi propósito es holgazanear. — A ella le daba igual.

—Voy a considerar en quitarte el aparato que te presté la otra vez, puede que esté mermando tu potencial.— 

Dichas las palabras, Kori no tuvo de otra más que salir a entrenar con Sceptile, fui con ellos para supervisar de que no se cree un desastre. Era el primer entrenamiento de Kori y estaba ansioso por ver que tan fuerte era.

—No te contengas conmigo pequeña Absol, o lo haré yo contigo.— Sceptile parecía amenazante pero el sabía lo que hacía.

La batalla de práctica había comenzado, y era notorio que Sceptile no estaba usando toda su capacidad. Kori tomó el primer golpe usando cuchillada, Sceptile sin problema pudo evadirlo.

—No pierdas de vista a tu objetivo, si se mueve tú lo haces con él.—

Kori repitió el golpe, mucho más rápido pero fallando de todos modos.

—Te daré un chance más, el truco siempre está en las piernas en caso de que tengas, no me imaginaría ser un pokémon sin piernas.—

Última oportunidad, ella tenía un poco de estrés y presión, y lo que vendría no se veía bien. Utilizó Tajo umbrío a una velocidad admirable, su cuerno creció un poco para asestar con mortal precisión, Sceptile reaccionó con su verdadera velocidad esquivando por poco el golpe. Para mala suerte la habilidad cortó el árbol, el cual regeneró la corteza perdida a una velocidad alarmante.

—¡¿Qué fue eso?!— No entendía lo que pasaba.

Cortando mis palabras el árbol sacó sus raíces y abrió un ojo rojo que daba un mal presentimiento. Era un Trevenant, según mis conocimientos es el pokémon árbol viejo, resulta muy territorial si se le provoca. El Trevenant era mucho más frondoso que uno de su misma especie, fue por eso que pasó desapercibido. Sin más el viejo árbol se sacudió un poco y volvió a su sitio. Todos volvimos a casa un poco confundidos, pero lo mejor era dejarlo en paz.

Un rato después del inusual evento salí sólo a hacer una que otra compra, dejé a Sceptile  a cargo del entrenamiento de Kori, aún sigo sorprendido por la última movida de ella. Al rato llegué a un pequeño mercado en el centro de Verdegal, era pintoresco la verdad. No perdí mi tiempo y compré los suministros necesarios, también me llevé un cepillo para Kori y un puntero láser para Sceptile, con eso entrenaremos su agilidad. 

—Bueno, suficiente por hoy.—

Regresé a casa completamente lleno de objetos, casi que no podía abrir la puerta pero valió la pena.

—¡Oigan, volví!—

Ambos me recibieron sin mucha estima y recibí ayuda por parte de Sceptile, Kori estaba atontada con el aparato así que cepillarla ha de ser buena idea. Sin decir nada tomé el cepillo y comencé cepillando su espalda, siempre había deseado un pokémon con un pelaje suave, y Sceptile... es literalmente un gecko gigante ni pelaje tiene.

—¡¿Humano?! ¡No te di permiso de nada!— Muy malhumorada me respondió ella.

—Tranquila, no estoy haciendo nada malo, más bien, te favorece que cepille tu pelaje que ha de estar enredado.—

Disfrutaba cada cepillada, el Persian de mi madre no me dejaba ni acercarme y cuando lo hice terminé con un arañazo en cara.

—¿Cuál es el objetivo de esto?— Preguntó mientas trataba de resistirse.

 desenredar, alisar y fortalecer la confianza y amistad. Un estudio comprobó que los Aipom se acicalan mutuamente, pese a tener una mano en a cola ellos lo hacen para reforzar los lazos.— 

—¡P-Pero yo no soy un mono!— Seguía con el intento de escape.

—¡¿Puedes dejar de evitarme?! — Tuve que alzar un poco la voz, Kori puso especial atención.

—¡Yo no elegí tenerte conmigo, y mírame! dando todo para que confíes en mí, sé que no soy perfecto pero no me he rendido contigo...—

Kori me miraba, sentía que ella veía mi alma a través de mis ojos, y de repente ella se recostó sobre mí, no dijo ni una sola palabra. Durante un silencioso tiempo permanecimos así, ella era dura de convencer para todo, yo en cambio me sentía satisfecho con la más mínima muestra de afecto. Sin problema alguno proseguí cepillándola, con la diferencia de que no se quejó como antes, mis palabras influyeron en ella.

—Listo ¿Algo que quieras decir?— La calma llegó después de la tempestad.

—G-Gracias... cuando desees hacerlo de nuevo solo dime.— Respondió apenada.

Era un gran avance para mí, siento que cada vez avanzo aunque sea un poco y todo aporte es bienvenido. El sol se ocultó y con él hicimos lo mismo, Sceptile pasó la mayoría del día observando al Trevenant como si de un vigilante se tratase. Ya era tarde y podía seguir manteniendo mis párpados más tiempo, sucumbí al sueño.

Kori seguía analizando lo sucedido, ella estaba en una de las habitaciones vacías. Ella veía a Lloyd distinto que antes, ya no lo evitaba, sentía que se había vuelto débil por las mentiras humanas que tanto quería creer. Pese a todo, un sentimiento nació en ese preciso momento, una necesidad de cuidar de él.

"He sido pésima con él, y sigo sin entender ¿por qué se comporta así conmigo?, desearía poder devolverle todo lo que hace por mí... así estaríamos a mano, ¿no?"

Mi Absolución por TiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora