El viejo amigo

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Haru se encontraba impaciente de cierto modo, muy a su manera. Ese día estaría de visita un amigo suyo muy importante. Su nombre era Rin Matsuoka, un joven pelirrojo, tipo rudo (aunque no lo era) con dientes extrañamente afilados, como un tiburón. Era divertido estar con él, de pequeños hacían travesuras seguido y sus madres los regañaban pero eso no evitaba las siguieran haciendo, pero todo eso cambió cuando el padre de Rin murió en un accidente en barco. Al ser el hijo mayor, en una corta edad tuvo que empezar a aprender como gobernar un Reino y sus días de niño soñador habían muerto muy rápido.

Nanase tenía tres años de no verlo, la última fue para arreglar unos asuntos con los reinos y ni siquiera le había podido hablar. Otra razón para detestar ser futuro Rey.

No sería libre.

Le tendría que decir adiós a su tiempo en la piscina, a dormir un poco, de descansar en los grandes jardines. Simplemente pensaba eso no era para él. Pero ¿qué opción tenía?

Ninguna que conociera, y por imaginar escaparse una noche y nunca volver se consideraba egoísta. Lo odiaba, se odiaba.

Dejo de pensar en su aburrido futuro y se encaminó para recibir a su amigo Rin. Quería platicar con él de tantas cosas. Nadar juntos otra vez. Estaría ahí por 2 días, mañana mismo se marchaba pero aunque el tiempo fuera poco quería aprovecharlo, despejar su mente, tratar de que sus pensamientos no fueran sólo... Makoto.

Porque sí. Desde hace poco tiempo que en su mente no había lugar para otra cosa que no fuera él castaño. Era tan problemática porque habían quedado como atracción física y él ya no quería eso. Se había enamorado tan pronto, cayó como una mosca seducida ante el brillo de una telaraña. Pero no porque esta brillara, sino porque había querido hacerlo, sin una sola objeción alguna aceptó todo aquello. Y para peor, no se lamentaba ni un poco.

Suspiró, otra vez sólo Makoto. ¿Qué había pasado con sus ansias de nadar? ¿De comer sólo caballa? Ah, es verdad, Las había perdido con el ojiverde rondando por ahí.

Se detuvo en seco. Observó a una cabellera roja acercarse. En ese momento supo que Rin había llegado y corrió para alcanzarlo. Una pequeña sonrisa, casi una mueca diminuta apareció en su rostro. Cuando lo alcanzó Rin lo miró fijamente. Serio. Al igual que Haru pero luego alzó la mano, Nanase hizo lo mismo y se saludaron. Como cuando eran niños. De pronto una pequeña risa escapo del pelirrojo

-Vamos Haru, ¿tres años sin verme y no me sonríes al menos? Se ve que me extrañabas.

-Claro que sonrío Rin, por dentro lo hago. Pero muy, muy, adentro de mi interior lo hago.

Y Rin rió más fuerte, su amigo no había cambiado.

-Vamos, tengo ganas de nadar contigo otra vez antes de que me vaya mañana.

Haru no respondió y ambos comenzaron a caminar de regreso para ir directo a la piscina.

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Makoto por otra parte estaba hecho un revoltijo de sentimientos. Lo admitía, estaba celoso. Hoy iba a llegar el supuesto amigo de la infancia del pelinegro y eso lo ponía extrañamente nervioso. Se desesperó de que después de desayunar Haru se marchara a algún lugar y él se quedara solo. Molesto en su interior salió para cambiarse e ir a nadar un poco. Tal vez, se distraería con eso.

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Cuando Rin y Haru llegaron notaron que alguien ya estaba nadando ahí. El pelirrojo obvio se sorprendió al conocer quien estaba ocupando un carril. Pero el ojiazul por otra parte se sonrojó. ¿Acaso Makoto tenía que estar siempre donde estaba? ¿Por qué en ese momento que no quería verlo? ¿¡Por Dios, por qué!?

Oh sí, era su día de mala suerte.

-Oye Haru, ¿Quién es el tipo que está nadando?

-Se llama Makoto Tachibana, mi padre quiere hacer una alianza con su reino así que, me ha pedido que conviva con él para crear amistad y ya sabes.

-Ya veo, nada bien por lo que parece. ¿Qué tal si nadamos todos juntos? sería divertido ¿no crees?

No respondió y sólo se limitó a ir a cambiarse. Dé hecho, él siempre traía su traje de baño puesto pero no podía nadar tan seguido. Sus padres se preocupaban por su extraña obsesión con el agua que hubo un tiempo donde lo dejaron sin comer caballa hasta que aprendiera a controlarse. Ha sido el peor castigo que ha tenido en toda su vida.

Sin más Rin y Haru entraron a la alberca después de sus respectivos calentamientos. El pelirrojo se acercó a donde estaba el castaño y le habló de buena manera

-¡Eh! Tachibana.

Makoto dejó de flotar y comenzó a nadar a donde le hablaban.

-Hola

-Hola, me llamo Rin Matsuoka, un amigo de la infancia de Haru. Bueno, él me ha platicado un poco de ti ahora y veo que nadas. ¿Te parece si nadamos todos juntos? Será divertido.

-Claro.

Hay que admitir que Haru estaba muerto de vergüenza en ese momento y Makoto muerto de celos.

Eso no pasó desapercibido por el pelirrojo. Definitivamente había algo raro ahí. Decidió preguntar después lo que pasaba. De seguro la persona que sabría era Mami. A ella nunca se le escapaba nada.

-Es cierto Rin-habló Haru- ¿Y Kou? no la vi contigo

-Oh cierto. Gou no pudo venir siempre ya que mi madre no la dejó. Sacó una mala nota en un examen.

-Ya veo...

Makoto escuchaba la platica un poco confuso pero no le dio importancia. Sin más comentarios los tres se dispusieron a nadar juntos.

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Ya era de noche y Haru esperaba a que llegara Makoto a su habitación. Quería platicar cosas con él sobre Rin, para que no pensara cosas que no eran. Sabia que no debía darle explicaciones ya que no llevaban ningún tipo de relación pero algo en su corazón le decía que debía hacerlo, comentarle que Rin sólo era un viejo amigo y nada más.

Pero Makoto no llegaba y comenzaba a pensar que estaba enojado por tratar de ignorarlo. Al final se armó de valor y fue directo a la habitación del castaño. Tocó siete veces. La puerta se abrió y observó un semblantes serio tras ella. Realmente estaba enojado.

-¿Puedo pasar?-preguntó

Makoto no le respondió. Pero pocos minutos después le dijo seco.

-¿Para qué? ¿No crees que es mejor pasar tiempo con tu gran amigo Rin? vamos, ve con él que mañana se marcha.

-Escucha Makoto yo... es sólo un amigo no es lo piensas. Vamos déjame pasar y...

Pero no terminó de hablar. El más alto había cerrado la puerta en su cara. Trató de tocar otras veces y no obtenía respuesta. Cuando finalmente se marchaba una voz lo detuvo.

-¿Así que tú y Makoto tienen algo eh?

Era Rin, quien parecía haber escuchado todo.

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Romeo x CinderellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora