Capítulo 43: Mi despetar

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1967

"Como va todo?"

"Ah! perdón, me quede dormida..."

"No se preocupe Yazawa-san, es normal ha estado con Nishikino-san noche y día"

"B-bueno no pierdo las esperanzas de poder nuevamente ver sus ojos"

"Y seguro que le dará una tremenda alegría saber que su novia a estado a su lado..."

"Espero pueda causar esa reacción cuando despierte"

"Si, no puede dudarlo, pero... Ayase-san insiste que debería darse un descanso"

"No es necesario me encuentro de maravilla".- colocó una enorme sonrisa en su rostro.

"Insisto, si quiere puedo decirle a Sonoda-san que la vigile por un rato, hasta que usted descanse"

"Pero...- miró a su amada pelirroja respirar tan tranquilamente que accedió a lo pedido, es más estaba segura que a su amada ya no le pasaría nada más después de todo estaba a su lado segura y no permitiría que nadie más le haga daño.- se lo agradezco Tsushima-san"

"Vamos no tiene que llamarme por mi apellido"

"Sería castigada!.- resaltó con miedo la palabra.- conoce muy bien a Sonoda-san"

"Si pero mientras esté en el grupo A no pasará nada".- sonrió tranquilamente ante la sub-líder.

"M-muy bien aún así... me costará un poco"

"No se preocupe y sobre lo otro...- desvío su mirada.- no quiero nada"

"Eh... n-no entiendo"

"Vamos Yazawa-san, lo que acordado queda atrás, bien?"

La pequeña cadete aún no comprendía bien a que era lo que se refería la menor.
Hasta darle vueltas a su cabeza fue que por fin comprendió el mensaje.

"E-enserio!?".- no podía estar más mejor con aquella noticia, ahora ya no tenía que estar tan al pendiente de que Tsushima-san le recordará aquel acuerdo.

"Tengo novia...- respondió rápidamente.- ahora comprendo como uno se siente cuándo esta enamorado...- se acercó hasta la paciente.- hace locuras absurdas solo por el bienestar de quien ama".- acomodó las mantas de la almirante.

"...".- la pelinegra estaba más que sorprendida, ya no tenía que estar sintiéndose culpable por aquel acuerdo que estuvo por cometer.

"Por favor, cuide de Nishikino-san, ella en verdad la ama, ahora comprendo bien el porque quiso romperme la cara cuándo intentaba acercarme a usted".- sonrió de lado regresando a donde la pelinegra se encontraba.- sin embargo ha hecho un gran trabajo".- rio saliendo de la habitación.

"No tiene que decírmelo".- susurro con la mejillas sonrojadas, para depositar un beso sobre la frente de su amada y proseguir a retirarse, y poder descansar.

Era un día más en que donde las acciones de visitar, cuidar, leer, hablar, dar de comer, reírse sola, se habían convertido en una rutina para nada aburrida para la pequeña cadete.
Hacer esas cosas con quién ama era lo que más deseaba desde muy joven, o mejor aún desde que conoció el sentimiendo inquietante llamado amor.

Si, así es como Nico Yazawa, disfrutaba de su aburrida rutina diaria con su pelirroja.

Aunque admitía que sería mejor si esa pelirroja tsundere y mal homurada la visitará, cuidará, leyera, hablará, diera de comer o riera con ella, se sentiría completa, aún así se regañaba así misma diciendo "tengo que comprenderla, aún sigue recuperándose" se repetía una y otra vez antes de entrar a la habitación y verla en el mismo estado como hace un año atrás, en coma.

La almirante NishikinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora