Capítulo 26: Sentimientos

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La noche era larga y las chicas una no llegaban a la base, después de hablar un poco de los actos infantiles que las almirantes habían cometido en el circo empezaron nuevamente a caminar ya no estan muy lejos de su destino y por lo tanto de la misma manera las chicas se las acomodaron para llevarse a todas la almirantes somnolientas y aún borrachas.

Aunque a una no le parecía buena idea despertar a la chica que dormía sobre su regaso ya que a su vista, la almirante Kousaka-san era lo más tierno en esa forma.

"No podemos esperar un poco más?".- preguntó temerosa pero más desanimada por la respuesta, fuera un NO gritado directo de todas sus amigas.

"Esta bien...".- respondió desanimada la castaña con solo ver los ojos asesinos de sus amigas, empezando a mover a la chica lentamente para despertarla dijo.- "es hora de irnos Kousaka-san"

Para la almirante recién despertada era como ver a un ángel ante sus ojos, el verde de esos ojos y delicado rostro hacían sentir a la pelijengibre estar viviendo un sueño.

"Que hermosa...".- respondió sin ser consiente de lo que decía, provocando que la castaña se sonrojara y apartara la mirada de ella, esto desiluciono a la ojiazul, pero aún así llevó su mano a la mejilla del hermoso ángel que ella veía.

Esto tomó desprevenida a la castaña, no podía verla los ojos, ya que esos encantadores e hipnotizantes ojos azules de su almirante brillaban por culpa de la luna.
Y aunque estuviera borracha eso no le importaba a la castaña de ojos verdes, ella no tomaba en cuenta que su almirante hacía todo eso por culpa del alcohol, si no todo lo contrario, su almirante decía aquello porque en verdad le gustaba la castaña aún así le gustaba que ella se comportará así apesar del estado en el que estaba en este momento.

"Vas a moverte o te dejaremos aquí, borracha no podrá defenderte".- dijo su amiga pelinegra molesta por la demora de la chica.
Y aunque era cierto lo que decía no importaba ya que la castaña ya conocía la capacidad que la pelijengibre tenía, no importa que este borracha ella se levantaría a protegerla tal y como lo hizo con esos sujetos, ¿porque?, porque ella estaba más que segura que Kousaka-san la quería pero le daría tiempo de que fuese ella mismo quién se lo dijiera.
Como pudo paso el brazo de su almirante por sobre sus hombros sin soltarlo a la vez que con su brazo restante rodeaba su torso para sujetarlo en su costado y así poder seguí al paso de la demás chicas.

Más a delante de ella la acompañante de Yukki-san parecía ya no querer caminar, su cuerpo estaba agotado y solo quería quedarse a dormir en cualquier parte del lugar.

"Vamos joo...Erena, no te duermas".- decía la chica en la misma posición que su amiga, cargando el enorme cuerpo de su almirante, pues existe una gran desventaja cuando se es de una estatura pequeña y la persona que te gusta es más alta que tu, pero esto no le molestaba a la cobriza, pues si educaba a Todo-san de manera correcta esta la ayudaría a alcanzar cosas que ella no además de que Yukki-san pueda colgarse del cuello de su linda y querida almirante, no!, nada de esto le molestaba, lo que irritaba a Yukki-san era el hecho de que los papeles se invirtieran y fuese ella quién la cargué o sea tomada como su bastón de apoyo para la más alta.

"Yukki-san...".- mientras la chica de cabello cobrizo luchaba por mantener en pie a su almirante y a ella misma, lo que dijo casi la desequilibra por completo, preguntándose a si misma de manera pensativa.

"Estará soñando conmigo".- el simple hecho de pensar que era así las mejillas de la chica de tornaron a un rojo adorable pero por la noche no se podía observar.

De pronto recordó lo que su madre la había dicho sobre su padre cuándo solía dormir y pronunciar el nombre de su esposa en sus sueños.

"Recuerda si la persona que te gusta pronuncia tu nombre mientras duerme, toma su mano y empieza a preguntarle cosas que desees saber"

La almirante NishikinoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora