P.O.V. Natalia
La noche transcurría muy bien.
Ahora mismo marcaban las 05.49 de la madrugada.
Alba y yo habíamos decidido abrir una guerra.
Una guerra que no acabaría bien.
Y lo sabíamos.
Cada contraataque sumaba un grado más de temperatura en ambas.
Nuestras miradas ya no podían ocultar lo evidente.
Nuestra quemazón en la piel y cosquilleo en la zona baja se hacía cada vez más palpable.
Nuestros labios entreabiertos y respiración se hacían notar más y más.
Sentimos lo mismo.
Deseo.
Ganas.
No sé cuántas copas llevaba ya.
Pero no ayudaba mucho a la situación.
Decidimos que ya va siendo hora de irnos.
Antes de salir, me dirijo a los servicios.
Entro.
Abro el grifo.
Un chorro de agua fría cae.
Y también cae en mi cuello.
La bajada de temperatura se hace notar enseguida.
Pero igual que baja la temperatura, sube.
Porque ahí está.
Ella.
Entra como si nada.
Se queda apoyada en la puerta.
Puerta recién cerrada por ella.
Un dedo depositado en sus labios, que están siendo mordidos entre sus dientes y una mirada pícara se encontraban en ella.
Aquella agua que había conseguido bajarme este calor se había convertido en vapor a diferencia con lo que me provoca ella.
Su cuerpo se empieza a acercar y yo no puedo hacer otra cosa que acogerlo.
Mis manos se depositan con rapidez en su cintura.
Y con la misma rapidez nuestras bocas se encuentran como ya están acostumbradas a hacerlo.
Y como si ya se conocieran de hace años, empiezan a moverse a una velocidad feroz.
Nuestras lenguas se abren paso en ambas bocas.
Y empiezan a recorrer parte por parte cada boca.
Queremos más y no nos hacemos de esperar.
La subo al lavabo y me cuelo entre sus piernas.
Los besos continúan.
Una mano se adentra por debajo de su camiseta.
Mis dedos rozan su sujetador.
La impaciencia por arrancarlo aumenta.
Su piel arde.
Como nosotras.
Un recorrido de besos en el cuello.
Y manos que se mueven como quieren por debajo de nuestra ropa.
Me dirijo a meter mi mano en su pantalón cuando llaman a la puerta.
¡Puta puerta!
Frustrada me aparto y decido abrir la puerta.
-¿Qué? - pregunto de manera borde a María.
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Las miradas dicen
عاطفيةDicen que la mirada de una persona dice mucho. Dicen que la forma en la que te miran dice mucho. Pero no dicen lo mucho que se siente cuando clavas la mirada en la persona idónea.
