Capítulo 21

784 29 0
                                        

P.O.V. Natalia

Hoy era el último día de este gran fin de semana.

Había sido un fin de semana lleno de risa.

De cariño.

De locuras.

De diversión.

De amor.

De gritos.

Gritos de amor.

De más.

De querernos.

De devorarnos.

De todo.

Acabo de despertar.

Y me estoy desperezando con un cigarro entre mis labios.

El paisaje como gran protagonista, y un cigarro medio consumido, que va soltando poco a poco humo, dan esa paz que necesito.

Pero la paz llega sin necesidad de esto.

Alba me abraza por detrás.

Sus pequeñas manos se cuelan por debajo de mi camiseta, acariciando mi estómago.

Aquel cigarro medio consumido se queda en cenizas.

Aquella estampa del hermoso paisaje pasa a segundo plano.

Me doy la vuelta, y me encuentro a mi paz y mi verdadero paisaje.

Sus ojos verdes, tez blanquecina, labios rosados y piel suave me envuelven.

Sus labios van creando poco a poco una sonrisa perfecta.

Una más de muchas.

-Buenos días - me dice con una sonrisa.

Su voz suena ronca debido a su recién despertar.

-Buenos días preciosa - respondo con una suave caricia en la mejilla.

Ella cierra los ojos por el contacto y yo no puedo evitar derretirme ante ella.

-Hoy te tengo una sorpresa - le informo.

-¿Otra? - pregunta asombrada.

Empiezo a reír por su cara.

-Sí - digo entre risas - otra.

-No dejas de sorprenderme Lacunza - dice pícara mientras se dispone a salir de la terraza.

No me había dado cuenta de que solo iba en ropa interior.

Mis ojos no pueden evitar repasar su cuerpo de arriba a abajo.

Una escultura hecha al detalle solo por y para Alba Reche.

Antes de que salga por esta terraza que tanto a vivido estas noches de insomnio y vino, de historias y besos robados, de caricias y risas; le cojo del brazo atrayéndola a mi.

-Estas hermosa - digo agarrándole de la cintura.

-¿Y eso a que viene? - pregunta alzando las cejas mostrándome una divertida sonrisa.

-Tenía la necesidad de decírtelo - digo mirándole a los ojos - y tengo la necesidad de que los sepas - digo sincera - eres hermosa.

Tímida, se acerca y me regala un tierno beso.

-¿Desayunamos? - me pregunta sonriente.

-Claro - digo besándole la mejilla.

Y una vez encaminadas a la cocina.

Las miradas dicen Donde viven las historias. Descúbrelo ahora