Primer Homicidio

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Todo se encontraba en silencio. Los gritos de Millac y Dave se habían disipado hace horas. La calma habitaba hasta que a las 7:33am. del siguiente día, Millac abre sus ojos precipitadamente, ve el sarcófago abierto y se levanta rápido para salir de ahí, observa a su alrededor. Era una diferente habitación a las que se encontró en un principio, se percata de diversos objetos extraños con varias formas, el lugar no era nada salubre habían tirados paños, palos largos y finos, frascos con animales, sustancias que no tiene ni idea de qué podrían ser. La tremenda hambre la hizo salir de su curiosidad. Nota un olor peculiar emanando de ella, no le gustaba pero tampoco lo aborrecía; mira sus manos, brazos, cabello, su vestido y toda ella, notándose cubierta de un color tinto

¿Es... esto... sangre? —traga saliva. —No creo, no huele a tal, aunque nunca he estado con tanta...

Se encamina con cuidado, siguiendo unos finos bambú que salían del sarcófago en el que quedó encerrada, pues habían varios. Cada vez más notaba una fragancia conocida, aunque le resultaba extraño percibir también un olor molesto, pero de todos modos siguió su camino. Pocas gotas rojas caían desde el techo, alzó su mano y una cayó, se estaba inmersiendo en esta pero un pálpito cardíaco la hizo regresar así misma, encontrándose con Dave. Estaba pálido y apenas reconocible

¿Dave? ¿cómo demonios acabó así? —el joven ni se mueve

¿Mi...? —pregunta sin poder decir nada más

Sí, soy yo. Así que también terminó aquí —Millac presta más atención, él tiene las piernas destrozadas al igual que sus manos y brazos debido a las púas largas de los abrojos de hierro. Observa que ahí finalizaban los largos bambú, funcionaban drenando su sangre o eso parecía. Millac lo jala sin ninguna dificultad sacándolo de esa trampa, nota que la fragancia de sus ropas y del entorno son las mismas de Dave

¡¿Acaso sí me ahogué en ese maldito sarcófago con la sangre de él, además qué eran esas púas que sentí, no tengo rastro de eso en mi cuerpo?! ¿y qué clase de enfermo haría algo así? aunque eso es ilógico, deja de pensar así o perderás la cordura. Además tengo mucha hambre —se decía así misma

Vio a Dave y la poca sangre que emanaba de su cuerpo le producía hambre —ayú...da... —dijo Dave

Debería dejarlo aquí por lo que me hizo, espero después de esto no vuelva a hablarme —Millac estaba por ayudarlo pero algo se apoderó de ella, sintió intensas ganas de comer, el instinto salvaje se apoderó de ella; sus ojos se tornan rojos observando la débil yugular izquierda de su presa, escucha como el corazón de Dave palpita fuertemente debido a la escasez de sangre; y sus colmillos se hacen presentes mordiéndolo fuerte en el cuello. El joven se resiste al principio pero después no se mueve, está en una especie de trance, Millac bebe hasta la última gota de su escasa sangre, asesinándolo. Ella reacciona soltándolo y retrocediendo; alejándose del cuerpo de Dave

¿Q-qué rayos he hecho? —Millac ve el cuerpo y así misma, no entendía qué le había sucedido

¡¿Qué demonios?! no tener autocontrol es una cosa pero ¿¡por qué bebí su sangre?!, ¿qué me está pasando?, ¡¿acaso soy una asesina?! ¿y por qué sentí un jodido dolor en mis dientes?—Millac llora desconsoladamente. Estaba en conflicto

Debo regresar, mi madre ha de estar hecha un manojo de nervios y necesito inventar algo de Dave —con nerviosismo pensaba

Ni se tomó la molestia de comprobar si estaba vivo, debido a que ya no escuchaba latido alguno. Sabía que había muerto. Comenzó a dar vueltas por el lugar y se da cuenta que ahora ve con total claridad

No entiendo qué me sucede, ¿qué me pasó en ese sarcófago? —intrigada

Debo averiguar cómo escapar, pero antes lo enterraré e investigaré esta cueva otro día...

VampiresaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora