Surgimiento, Parte I

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Después de un inmaculado silencio pronunció

-Sólo tendré un momento, gracias a su barrera, escúcheme atentamente, Eve sama, soy yo, Bar -dice Bartolomé

Elizabeth vuelve a ver

-No permita que Gregor atrape a Millac sama -Bartolomé se dirige a ella, coloca su mano en la barrera y ve hacia abajo con pesar. Se nota que está sufriendo no sólo física sino mentalmente, algún pesar lo atormenta. Trata de resistir, de su cuerpo brota un material que lo comienza a envolver

Aunque la barrera lo ha debilitado, sólo ha vuelto más rápido el proceso para el surgimiento

-No tenga piedad de mí, yo fui feliz al lado de ustedes, y eso me basta. Esta vez seré destruido en definitiva y Gregor yacerá con todo su poder sino destruye esos corazones -expresa

Elizabeth no lo entiende, pensó que mantenerlo atrapado era suficiente.

-¿Quién es Gregor? ¿Y quién rayos es Eve?- cuestiona

-No hay tiempo para explicaciones... La clave son los corazones. Yo hasta aquí podré llegar, una vez eclosione, será imposible detenerlo. Debes huir porque si te tiene a ti, tendrá a Millac sama. Tú eres su única debilidad-

-Yo no soy su debilidad...- dice tajante -Pero hay una chica que sí...- piensa esto último

No le diría nada al enemigo

-Tú siempre serás una debilidad para Millac sama. Aunque pasen mil años, no la recuerdes y te parezca lo contrario- dice sonriendo de la manera más pura que ella jamás había visto. Notó que era otro ser quien le hablaba

-¿Cómo puedo abrir el espacio-tiempo? El hombre-lobo se suicidó...- cuestiona -La mujer-loba... ¡¿Dónde demonios está?!-

-¡Alex, te encargo la barrera!- Se dirige volando directo al lugar de los hechos, y ve a la mujer-loba tratando de desprenderse para escapar

Al ver llegar a Elizabeth, la mujer loba se preocupa más

-Abra el espacio-tiempo o la obligaré- dice molesta

Elizabeth trata de destruir los corazones que Bartolomé sacó de sus propios aliados y dejó volando a la deriva, al principio, pero cada uno estaba cubierto por un tatuaje, que era una barrera impenetrable

-Malditos vampiros y maldito sea su poder- sentía ira y cierta impotencia

Sabía que los corazones que se encontraban en ese lugar, estarían igualmente protegidos. Era lo único que faltaba para el surgimiento de un ser increíblemente poderoso. Alguien que podría tener la capacidad de matar a Millac. Pensar en eso la inquietaba

-¿Por qué me preocupa alguien como Millac, si apenas la conozco?- se pregunta con gran intriga

La mujer loba trató de quitarse la vida, pero ella la paralizó, impidiendo que llevara a cabo tal tarea.

-No, usted abrirá la barrera- dice. Al hipnotizarla, eso hizo la mujer-loba

Después de unos minutos, la abrió, y los corazones del exterior volaron directo al espacio-tiempo, como si fueran llamados. Entraron en sincronía y los latidos sonaban como un ejército de tambores, el mundo se vio oscurecido en un eclipse, hubo terremotos, maremotos y otros desastres naturales alrededor de distintas partes de la tierra. Los animales huían buscando refugio. Los seres humanos no entendían qué sucedía. Todos los seres oraban a sus dioses, si es que tenían. El mundo se invadió de terror

Elizabeth decidió qué hechizo conjurar

-Si con esto no puedo destruir los corazones, no sé quién podría hacerlo- piensa

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