Aileen
Me desperté justo antes de que sonará mi despertador y sentí un cuerpo cálido y desnudo a mi lado el cual reconocería en donde fuese hasta con los ojos cerrados, me removí un poco y quede frente a ella que sólo siguió durmiendo plácidamente, la mire dormir unos momentos antes de levantarme, era como si nunca la hubiera perdido y todo hubiese sido una horrible pesadilla. Me levanté, me metí a la ducha, me arreglé y baje a recoger la ropa de Camila y mía del suelo para llevarlas arriba, busqué unas bragas limpias y se las deje con su ropa, baje de nuevo para hacerme una taza de café con leche, estaba sentándome en la mesa de la cocina cuando ella apareció entonces recordé los meses atrás y le sonreí como lo hiciera fiel a mi costumbre, me puse de pie y le pregunté si quería acompañarme ella aceptó pero antes me detuvo para besarme en los labios, aquello fue como si mi Beatriz no se hubiera ido, era como si ella estuviera de vuelta luego de un largo viaje, me abrase a ella para que mi nostalgia pasará y lo conseguí aún que el dolor en muy pocas ocasiones lograba desaparecer de mi, era algo despacio, tenue, pero sin dejar de estar presente, me miró a los ojos antes de soltarme y odié que también pudiera ver a través de mis ojos, lo supe porque note en ella cierto atisbo de tristeza y daba la gran casualidad de que tenía el mismo gesto que Beatriz, le serví el café y ella tomó asiento frente a mí, no hablamos mucho sólo cruzamos miradas hasta que yo me tuve que ir, me despedí de Camila con un beso y prometimos llamarnos más tarde si había tiempo.
Ese día estuve distraída, pero ese no fue motivo para que yo hiciera mal mi trabajo. Era cierto que haber estado con Camila me había gustado, ella era hermosa, había algo que me empujaba a estar a su lado, la deseaba y no me lo podía negar a mi misma, disfrute de amarla, disfrute de su cuerpo delgado y de todo lo que hizo conmigo, sentía que era Beatriz y a la vez no, era tan confuso que sentía miedo de estar volviéndome loca, si, una loca por saber y creer que Camila era a la vez Beatriz pero al mismo tiempo saber que era otra persona, tan idéntica que me hacía casi amar a las dos en una misma y me reprochaba esos sentimientos, pero me sentí felíz de tener a alguien a mi lado cuando desperté por la mañana y la vi a ella, volví a sentir esa calidez y delicioso despertar con el ser amado.
Camila
No quería llegar a casa porqué sabía que mis padres me llenarían de preguntas sobre con quien me había quedado a noche, de mis dos hermanos yo era a quien habían centrado casi toda su atención por mi estado de salud, fui la niña debilucha que debía recibir cuidados y en la adolescencia ser vigilada las veinticuatro horas del día, no tuve una vida fácil pero a diferencia de muchas personas fui afortunada y lo seguía siendo pero mis padres aún no podían soltarme del todo, yo era la única hija que les quedaba en casa mis hermanos mayores ya se habían casado y formado un hogar con hijos y ahora que estaba sana ¿porque no me dejaban hacer lo que me apetecía? Tenía mi propio empleó en este momento, demás de que antes del restaurante yo ganaba de vez en vez algunos pesos por mis cuadros.
Si, yo me dedicaba a pintar, bueno, no me dedicaba, aún lo sigo haciendo pero ya es menos, con mi trabajo y Aileen mi tiempo se va muy rápido.
Sin remedio entre a casa y ahí estaban mis padres listos para hacerme preguntas, yo di un suspiro y me decidí a responder a sus preguntas.
-¿Con qué amiga te quedaste a noche? – me pregunto mi madre, un tanto molesta, ni se diga como estaba mi padre.
-Con Aileen.
-¿Quién es? Nosotros no la conocemos – continuó ella.
-Quizás no la conozcan personalmente, pero creo que si han escuchado hablar de ella, incluso los invito a su boda.
- No recuerdo.
- Ella era la esposa de Beatriz – les dije y el rostro se les contrajo.
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Un mismo corazón
Romance¿Como poder olvidar al único y gran amor de tu vida cuando muere y alguien muy cercana a tu ser amado tiene su corazón? Pues esto es lo que ocurre con Aileen que pierde al mor de su vida, pero el destino las vuelve a juntar.
