Esa fue la última y única vez que pude verla, conforme los días pasaban su olor dejó de pernoctar en la casa y yo me acostumbre a la soledad, visitaba a mis padres y a mis suegros los domingos como siempre, seguía haciendo mis compras por teléfono o en línea muy rara vez iba yo de compras. Un sábado por la noche se me antojó cenar fuera de casa y a la vez se me antojaba verla a ella, sabía perfectamente a donde quería ir a cenar sola y sin compañía de nadie, conduje hasta el restaurante de Camila una vez allí aparque el auto en la acera, baje y me arregle un poco el cabello antes de entrar, yo solamente quería verla a ella era como si algo me obligase a hacerlo. Me acomode en una mesa para dos personas de las más alejadas al resto de los comensales que ahí se encontraban, pronto llegó una mesera, me dejó la carta del menú y me pregunto si quería algo de beber, pedí sólo agua por el momento y me decidí por un platillo de nombre raro pero que a la vista se veía delicioso, mientras esperaba me dediqué a mirar por todo el lugar para ver si mis ojos se topaban con ella, pero desgraciadamente no fue así, seguramente se encontraba en la cocina, mire mi plato y pensé en que cabía la posibilidad de que Camila lo hubiera preparado y sin más me dispuse a comer, cuando casi terminaba de degustar mis alimentos pedí vino y pregunté por ella, el mesero me dijo que ella estaba a punto de irse, no dije nada más y el se retiró para volver poco después para servirme vino, estaba a punto de dar mi segundo trago cuando ella llegó.
-Hola – dijo saludando – así que fuiste tú quien a preguntado por mi – y sonrió.
-Hola – dije sonriendo también y me sentí un tanto culpable por sonreírle a alguien que no era mi recién difunta esposa, pero no pude evitarlo - ¿cómo has estado? ¿espero no interrumpir?
- No para nada ¿puedo? – preguntó señalando la silla.
- Si, claro siéntate.
-Pues estoy bien, casi excelente, tú ¿Cómo sigues?
-Pues ahí más o menos – dije con sinceridad – Y ¿Por qué dices? “casi excelente”
-Pues… – y me dedico esa sonrisa que me hacía feliz y odiaba a la vez – porque me siento muy bien pero tengo un límite, lo sabes ¿no?
- Si, lo sé. Espero no lo fuerces demasiado y ni tu tampoco, por lo menos durante unos meses.
- Lo sé, por eso es que ya me he retirado de la cocina.
-Me parece bien.
-Prometí cuidar bien de este corazón – dijo llevando su mano derecha a su pecho.
Camila por alguna extraña razón cada que veía a Aileen su corazón latía desaforadamente era como si supiera que la persona que estaba enfrente a ella le perteneciera y no sólo era su corazón, si no que ella misma y todo su cuerpo se sentía feliz y cómoda ante su presencia. La primera vez que la miró en el consultorio sintió como si la conociera desde hace mucho, a pesar de que no tuviera el mejor aspecto aquel día aun así le pareció guapísima, Camila siempre había sido tímida y nunca había tenido una relación, sumándole que cuando llego a la adolescencia su corazón se fue deteriorando día a día y nunca espero vivir demasiado, mucho menos esperaba enamorarse de alguien, seguir respirando ya era demasiado para ella, pero ahora todo le pintaba diferente, tenía un nuevo corazón y una vida nueva con la cual ya no tenía porque detenerse, Aileen le gustaba y no podía evitarlo así su razonamiento le dijera que estaba mal, su corazón decía otra cosa y no sólo era su corazón el que hacía eso, sí no que toda ella pedía la presencia de Aileen.
- Ahora ese corazón es tuyo – le dije – así que no debes prometer nada a nadie.
- No importa lo que digas – insistió – lo cuidaré por dos.
Platicamos cerca de media hora, no quise que se hiciera más tarde pues temía irme sola a casa y también temía por Camila que aún que se mirará mejor ella se me seguía antojado aún alguien frágil, de repente sentí ganas de protegerla así como no pude hacerlo con Beatriz.
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Un mismo corazón
Romance¿Como poder olvidar al único y gran amor de tu vida cuando muere y alguien muy cercana a tu ser amado tiene su corazón? Pues esto es lo que ocurre con Aileen que pierde al mor de su vida, pero el destino las vuelve a juntar.
