CAPITULO 28: NO ES TAN MALO PERMANECER EN LA LUZ

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El silencio se apoderó de mí por varios segundos después de haber colgado la llamada

—Oye.. de verdad no sé qué haces aquí. Si estás solo deambulando o me estás siguiendo.. pero si se trata del segundo caso, te advierto que te alejes de mí— hablé en modo más segura

—Se que vives con ese hombre, ése que en algún momento fue a amenazarme— Casey retrocedía con cada paso que John daba.

—Así es. Vivo con él, y eso es algo que a ti no debe importarte.. no eres nadie en mí vida—

tenía que admitir que un nudo en mi pecho que se dividía entre rencor y impotencia me querían hacer perder la compostura.. fué alguien que me arrebató la opción de vivir una buena niñez. Me había arrebatado mi inocencia a una temprana edad, y el tiempo que le habían dado en prisión no fue justa.

—¿Estan casados?.. no es necesario adivinarlo, con solo verte se puede deducir.

—Estoy casada con el.. sí eso es cierto. Y ahora que lo sabes.., no quiero volver a verte, lo entendiste?— di la vuelta y poder parar al primer taxi que pasara por la calle. Quería irme de ahí. Pero sinceramente algo en lo más profundo de mí sentía lástima.

—Casey estoy enfermo.. moriré en cualquier momento. Necesito que me ayudes— gire los ojos a su dirección dándome la vuelta por completo.. sabía que tendría que escuchar eso.

—¿Qué es lo que tienes?— mi curiosidad era más profesional que personal y no quiero malinterpretar esto. No soy el tipo de persona que se inmuta ante el sufrimiento ajeno

—Cirrosis.

Caí en la cuenta que tarde o temprano el abuso de alcohol tendría su facturación.. eso explicaba su notable pérdida de peso

—Apunta mi número celular, le pasaré a alguien de mi trabajo tú caso... Quizás puedan ayudarte, aunque no te lo aseguro. Tienes que tomar riendas de tú vida ahora que no tienes nada.. ¿Creiste que no habría consecuencias de tus actos?.

Aunque no pareciera el caso, mi intención de ayudar eran sinceras. Al final de todo ese hombre era sangre mía, era el hermano de mí padre. Y no no me ponía felíz que esa enfermedad fuera a recogerlo durante el resto de su vida. Después de haberle dado mis datos para que se comunicará me fuí del lugar reflexionando sobre las vueltas que da la vida.. era increíble. Al llegar a casa note al camión de mudanza, me disculpé con ellos por haberlos echo esperar. Después de que pusieron las pocos muebles y cajas que teníamos dentro de la casa me dispuse a empezar con lo siguiente.

No fué tan agotador como creí que sería.. me recosté en la pequeño sillón que tanto amaba, era reconfortante, suave y cálido que hacía que mis ojos se cerraran por la dulce sensación

—Dios!..— me llevé la mano al pecho que palpitaba a mil por hora —no hagas eso dennis, sabes bien que no me gusta que me asustes de esa manera— lo empujé dando un gemido de desgusto al levantarme.

—Lo lamento nena, no fue mi intención— abrí los ojos con sorpresa ante el tono que estaba utilizando

—¿Barry?— mis emociones estaban a flor de piel, no recibí respuesta. El solo fue directo a abrazarme y a cargarme entre sus brazos

—Casey.. díos, cada vez que te veo estas más preciosa— tomó mi mejilla y la pellizco con ternura. Me sonroje al tacto suave de sus dedos que estaban algo fríos.

—Que pasó con dennis? Me habló en la tarde y mencionó que llegaría temprano.. acabo de terminar de acomodar algunas cosas que pude cargar. El refrigerador está muy pesado— sonreí dando un resoplido cansado

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