Jade Lewis
Al día siguiente, me desperté y sentí unos brazos entrelazados con mi cuerpo, abrí lentamente mis ojos y pude ver que se trataba de Luke. Sonreí al recordar la cena de anoche, éramos novios oficialmente y no podía estar más feliz.
A veces recordaba que mantener una relación era complicado, y más debido a nuestra situación. No quería ni imaginarme como se pondrían mis padres si supieran que mi pareja y mi media naranja es Luke Ross, el hijo nativo de Detroit de Morgan y Christina Ross. Pero, tenía la agradable sensación que con él no tenía de que preocuparme, con él no tenía ningún miedo y sólo me daban ganas de arriesgar aún más, como dormir con él casi todas las noches por ejemplo.
Luke empezó a moverse haciéndome sacar de mis pensamientos, quitó delicadamente su brazo para frotarse el ojo, ya había despertado.
- Buenos días mi pecoso. - sonreí, deseé en ese momento poder grabar esa imagen en mi mente, ver a Luke despertándose era de las cosas más tiernas del universo.
- Buenos días princesa. - dijo con voz ronca y al igual que yo, con una sonrisa en el rostro. - ¿Has dormido bien?
- Perfectamente. - hice una pequeña pausa. - Tengo al mejor peluche. - bromeé y ambos reímos.
- Le diré a Bertram que te haga algo para desayunar. - dijo poniéndose una camiseta aleatoria que cogió del montón de ropa sucia que había esparcido en su cuarto. - ¿Te gustan los brownies, verdad?
- ¡Por supuesto! - exclamé como una niña de cinco años emocionada por su juguete favorito, Luke rió con ternura.
- Te espero abajo. - asentí y este salió de la habitación cerrando la puerta detrás de sí mismo.
Me levanté del colchón, me lavé la cara y los dientes en el baño de la habitación y al salir, no vi ni rastro de la ropa de ayer.
- ¿Y ahora yo qué me pongo? - me cuestioné en voz alta.
En ese momento, Luke entró a la habitación.
- Luke. - lo llamé. - ¿Dónde está mi ropa de ayer?
- Le dije a Bertram que lo lavara. Toma ponte esto. - me prestó de su armario un pantalón de chándal y una sudadera gris. - Emma podrá dejarte unas deportivas, tiene miles de pares de zapatos. - río.
- Muchísimas gracias. - le agradecí y deposité un beso en su mejilla, se sonrojó pero sin embargo me robó un pequeño beso en los labios.
- No tardes, los brownies están casi hechos y como se entere Zuri que hay brownies te dejará sin. - avisó para salir de la habitación para dejarme cambiar de ropa.
Reí por lo último y le hice caso, me cambié rápido y Emma me tendió sus zapatillas eran blancas y bastante bonitas.
- Gracias Emma. - le dije con una sonrisa. - No hay de qué - dijo dispuesta a irse.
No quería sentirme acoplada en esa casa ni crear mal rollo simplemente por ser Lewis, entonces la paré.
- Oye Emma. - esta se paró en seco. - ¿Qué pasa Jade? - me preguntó extrañada. - Escúchame...
Ella asintió dispuesta a hacerlo, dejé que pasaran unos segundos para pensar bien en lo que iba a decir.
- No quiero que nos llevemos mal. Me explico, tú eres una Ross y yo una Lewis. Nuestros padres por circunstancias de la vida que jamás entenderemos, se declaran la guerra pero sin embargo, quiero llevarme bien contigo y que podamos ser amigas, independientemente que esté saliendo con tu hermano y - me cortó.
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Enamorada de un Ross.
RomanceDos familias son enfrentadas por temas de dinero, ellos son la familia Ross y la familia Lewis. ¿Pero qué pasa si un miembro de la familia Ross y una miembro de la familia Lewis se enamoran?