074 | #FURIUS

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NICK

Kaneki ha recibido lo que esperaba. Hemos entregado a quien correspondía, ha respondido del modo convenido y parece ser que estamos más cerca de la libertad, cuando me encuentro con Natalie al día siguiente en el comedor del hotel. Está desayunando.

-¿Puedo?-señalo la silla a su lado, mientras reposa un brazo sobre la mesa y con la mano se sostiene el mentón como si se le fuese a caer. Tiene una pinta fatal.

-No soy yo quien manda aquí-dice ella.

Y revuelve el contenido de su taza. Huele a café negro.

-Al menos, eres quien pone las reglas en nuestros sistemas informativos.

-"¿Nuestros?"-protesta-. Ya no trabajo para ti.

-Se supone que este sitio fue creado con una empresa que yo fundé.

-Una empresa tan grande y con tantos socios que desconocías su verdadera magnitud, y que se estaba montando otra en paralelo, aun mas enferma que tu pequeña pagina web porno.

-Hoy estás con intenciones de ser ofensiva-lo hago sonar en tono de burla.

-Siempre lo estoy.

-Resérvame el lugar-le digo.

Y me levanto para ir hasta el mesón con las opciones de desayuno americano. Opto por servirme también café negro, una copa de agua con gas y tortillas. Mientras endulzo la bebida, observo a Natalie de reojo y aún no me termino de creer el sueño que tuve anoche.

O pesadilla.

Porque fue demasiado cruel.

Peor que un sueño que aterra es tener otro tan feliz que maldices a todo el mundo por haber tenido que despertar.

Era ella, radiante y esperanzada, llena de amor e ilusión. Teniendo en manos a su...hijo.

Mierda, no entiendo qué está sucediendo conmigo, pero se hace evidente que necesito ser parte de algo más grande que yo mismo para poder entender algo de la vida.

Sin amor, sin nada.

Quiero su odio y todas sus pasiones.

Quiero más de ella.

Es cuanto necesito. Eso y nada más.

Hace tiempo pensaba que el máximo objetivo en mi vida era poder amasar una fortuna propia que me permita apartarme para siempre de Dirty. Para ello, encontraba la medicina en tanto opción.

Ahora, ese proyecto es infinitamente menor comparado con el maravilloso sueño que tuve anoche.

Pero bastó despertar para saber cuál es mi verdadero objetivo y lo breve que es la vida.

Ya espabilado, decido volver a la mesa.

-Creí que te quedarías mirándome desde atrás toda la mañana-señala.

Me ha pillado.

O he sido demasiado evidente.

-Puedo hacerlo-afirmo.

-No te estoy desafiando.

-Podemos apostar. Cuántas horas crees que puedo pasar sin quitarte la mirada de encima.

-Bien por ti, Oscar Wilde.

Suelto una pequeña carcajada y ella también parece esbozar media sonrisa.

-Santo cielo, ¿te das cuenta lo hermosa que eres cuando sonríes?-le pregunto, como si fuese algo digno de ser respondido.

-Quién eres tú y qué hicieron con Nicholas Odioso Jefferson.

+18 Las Mentiras del JefeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora