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NATALIE
—¿Cuál mierda es tu plan?
—También es un placer conocerte—ironiza.
—Habla.
Son tantas cosas en qué pensar ahora mismo.
De momento, haber aceptado la suite que Kaneki me ofreció y reunirme a conversar con Magda en el restaurant principal del hotel no parece ser la mejor idea. Creo que ninguna de las dos sabemos a ciencia cierta si nos están espiando, tampoco sabemos si podemos confiar una en la otra. Lo obvio es que ella está jugando para el bando enemigo y yo prefiero no fiarme de nada.
Pero sí necesito saber.
Este sitio es asombroso, no recuerdo haber estado en un lugar tan lujoso antes. Lo es aún más que la casa de Nick y todo el estudio de grabación de Dirty. Hay enormes mesas ovaladas para la gente que viene a reunirse, otras mesas más pequeñas en distintos tonos de blanco y gris, los pisos también rondan los matices grisáceos mientras que las paredes se erigen con grandes vidrios que evidencian la playa, el mar y el cielo perfecto con el que cuenta esta isla. Grandes nubes se ciernen sobre el sol de a ratos, lo cual no impide que algunas personas decidan bañarse. Me sorprende ver que algunos niños de los que viven en los distintos sectores se encuentran metiéndose al agua y divirtiéndose. Los veo y me dan ganas de salir corriendo, subirlos a un bote y sacarlos a todos ahora de aquí. Pero esa idea no sería la más sensata ya que haría que me maten a mí y a ellos. "Tienes que ser sutil elaborar un plan, encontrar aliados, Natalie, estás dentro del juego para destruirlo desde adentro tal y como querías, ¿no es así?".
A veces una desea cosas tan inmensas que, cuando llegan, no sabes qué hacer con algo tan impresionante. Debo estar a la altura. Debo estar a la altura de la situación.
Algunos tipos trajeados se encuentran reunidos, son tres, mientras que otro yace solo en una de las mesas más pequeñas pegadas al vidrio. Lee el periódico tranquilamente mientras se bebe su taza de café y afuera estallan las risas de los chicos como si nada de lo que se me pasaba por la cabeza estuviese ocurriendo. Más que un mundo de ciencia ficción, parece un sitio realmente para vacacionar, no tan horrible. Por un instante creo estar equivocada de todo.
—Cuesta creerlo, verdad—me dice Magda al notar que me he quedado conmovida viendo a través del vidrio.
Acto seguido me pasa una servilleta con algo escrito. Lo ha hecho mientras permanecía absorta examinando alrededor.
"Trata de hablar en códigos que solo yo comprenda. Estamos siendo vigiladxs desde todas partes".
—¿Audio también?—le pregunto casi en un murmullo.
—Incluido—me dice ella, también gesticulando prácticamente, en un movimiento de sus labios gruesos y pintados.
—Entonces no hay mucho detalle que se pueda descubrir mientras estemos en esta aislada zona—le digo, pasándole nuevamente su carta.
—¿Recuerdas la Natalie falsa a la que te enfrentaste cuando pudimos entrar al juego de realidad virtual?
Santo cielo, claro que sí. No puedo creer que esta persona haya sido a quien yo besé y quien me...masturbó. ¡¡Me masturbó otra chica!! O algo así, me dijo que en verdad se reconoce como ciborg, pero a quien tengo delante de mí ahora mismo es a una persona con sus particularidades, aun así, dentro de lo que se podría calificar en cuanto ordinario.
