El dolor...el dolor estaba destrozando al pequeño lobo por dentro, no era el dolor físico causado por los golpes que Magni, ese era un dolor efímero, uno que desaparecería con el tiempo, no era el dolor de saber que su honor como guerrero fue pisoteado, que su reputación era sólo un chiste actualmente, que todo por lo que el y su equipo lucharon se había desmoronado.
Un golpe al hígado.
Era el dolor del fracaso lo que mortificaba a Fenrir, Tyr la persona que lo cuido y crío desde su más tierna infancia, el que lo alimento, entreno y educó para convertirlo en la mejor versión de si mismo. La persona que era lo más cercano a un padre que jamás tuvo, estaba muriendo, la luz que Fenrir siempre admiró ahora estaba al borde de extinguirse y todo por su culpa.
Un golpe en la mejilla.
Si tan sólo hubiera sido más rápido, si tan sólo no hubiera bajado la guardia, si tan sólo...hubiera sido más fuerte, su padre no estaría envenenado, si Fenrir hubiera sido más fuerte Tyr no estaría muriendo.
Un golpe en la herida.
No importaba donde golpeara Magni, Fenrir no mostraba reacción alguna, y eso enojaba al Semi Dios. Tantos sacrificios y aún así no conseguia lo que tanto anhelaba, una pelea contra un oponente del calibre que el consideraba digno.
- ¿Eso es todo? - Pregunto el iracundo hijo de Thor, tomo a Fenrir del cuello y lo azotó contra una pared, haciendo que la misma se agrietara con el impacto. - ¿Es todo lo que puede hacer el gran perro de guerra? -
La frustración no desaparecía del cuerpo de Magni, no importaba cuantas veces golpeaba a Fenrir, no importaba cuanto intentaba convencerse a si mismo sobre la decisión que había tomado. La simple presencia del lobo era evidencia de su fracaso, evidencia de que el mismo jamás sería capaz de alcanzar el nivel de Fenrir por sus propios medios.
Traicionó a su abuelo por una promesa de oportunidad, una oportunidad para demostrarle a su padre que era digno de ser un Dios, traicionó a su gente al aceptar la invitación de su tío para unirse a una estúpida brigada repleta de perdedores, y lo peor de todo, traicionó sus principios como guerrero al aceptar poder de otra persona.
Se tomó un momento para soltar a Fenrir y observar la marca sobre su brazo izquierdo la cual obtuvo al ingresar a aquel equipo tan extraño, el líder de aquella organización le otorgó algo que el describío como una ínfima parte de su poder. El infinito ahora corría por sus venas, y el poder que sentía era completamente embriagador, sus capacidades físicas habían aumentado mucho más de lo que el pudo soñar alguna vez, pero no sólo eso, ahora era capaz de manipular el rayo por su cuerpo sin la necesidad de un arma mágica, una hazaña que ni siquiera Thor pudo hacer.
Todos esos sacrificios simplemente para acabar con un sólo hombre, un hombre al que incluso Thor reconocía como un digno guerrero. Si Magni era capaz de acabar con Fenrir, podría ganarse el derecho para ser un Dios como el resto de su familia, podría ganarse el derecho a heredar Mjolnir en el futuro.
Cuando Magni soltó a Fenrir, este fue capaz de reaccionar y de despejar su cabeza de aquellos pensamientos repletos de culpa, recordó que estaba peleando precisamente para retribuir todo el daño que ellos le habían echo a el y su familia, aunque a falta de dos hermanos tendría que conformarse con uno.
¿Por qué deprimirse, cuando podía vengarse?
Lanzó un golpe hacia Magni, el cual no tuvo ninguna dificultad para esquivar dada su nueva velocidad desapareciendo casi en un destello. Aquello le confirmo lo obvio a Fenrir, quien se levantó del suelo mientras escupia un poco de sangre. ( Es cuatro, no....cinco veces más rápido que antes ) pensó mientras analizaba las nuevas habilidades de Magni.
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DxD El Asgardiano
FanfictionUn joven perteneciente a la facción Nórdica tendra que tomar una dificil decision, que pondra su honor y reputación en juego. Arrepentido, el guerrero se verá forzado a abandonar su hogar para emigrar a tierras extranjeras mientras busca una forma d...
