Consecuencias imprevistas

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Lo que antes había sido un hermoso y frondoso bosque, ahora sólo podía ser descrito como el infierno en la tierra, todo por culpa del gigante de fuego, el cual ni siquiera estaba intentando causar ese desastre natural a su alrededor. Simplemente era resultado de su mera presencia o más bien un daño colateral por estar usando su poder, incluso en pequeñas cantidades, pero Mei no esperaba menos de aquel que era considerado el más fuerte entre los nueve.

Un peleador que destacaba en el combate físico y mágico, por lo que a Fenrir y Mei les pareció que era más apropiado que fuera ella quien se encargará de frenar al gigante de fuego. Ya que el Asgardiano carecía de aptitudes para el combate contra usuarios de magia, al menos contra usuarios de la talla de Surtur y la hija del rey oscuro contaba con una basta experiencia en el campo de la magia, además lo único que puede desafiar a un arma legendaria como la espada de fuego, era otra arma legendaria, en este caso la guadaña que portaba la chica, eso la ayudaría bastante a mantenerse en una pelea uno contra uno, contra el habitante de Muspelheim.

El gigante con aspecto de anciano mantenía sus ojos cerrados, en una perpetua expresión de calma y pasividad, pero la destrucción a su alrededor no ayudaba a esa imagen que su apariencia buscaba transmitir, mucho menos esa aura imponente que involuntariamente emanaba de su ser, una característica que parecía estar presente en aquellos que alcanzaban un poder que superaba el nivel de lo divino. Sin embargo esto no bastaba para intimidar a la chica, quien se mantenía firme en su lugar, ignorando todo el fuego que consumía el bosque a su alrededor.

Ella sabía que la distancia no le daba ningún tipo de ventaja en la pelea, bastaba con un barrido de la espada de fuego, para arrasar por completo con todo lo que tuviera de frente. Pero tampoco podía acercarse demasiado, ya que a Surtur le bastaría con soltar su aura de fuego en una pequeña explosión a quemarropa para sacarla del combate. Y esto no era especulación, ella vio en varias ocasiones al anciano usar sus poderes de esa manera en el pasado, siendo muy consciente del poder de sus llamas, ciertamente no quería quedar atrapada en el fuego cruzado.

Pero el plan era mantener su posición hasta que llegarán los refuerzos que la madre de Fenrir había pedido, el propio Fenrir se encargaría de Farbauti y los demás, sólo debían resistir otro poco. Ciertamente resistir era la palabra adecuada, porque mucho más alejado de donde se encontraba, podía escuchar estruendosos sonidos que se iban perdiendo en forma de eco por la copa de los pocos árboles que quedaban en pie, siendo reemplazados inmediatamente por otros sonidos de igual o mayor fuerza, ese era Fenrir lidiando con su parte del equipo, y guiándose simplemente por los sonidos, parecía ser una batalla complicada.

Pero la chica rápidamente sacudió la cabeza y se enfocó en el objetivo que tenía delante, distraerse pensando en una pelea que no era la suya era un lujo que no podía permitirse, mucho menos con un enemigo del calibre de Surtur. Primero debía enfocarse en pelear y ganar todo el tiempo que le fuera posible, aunque fueran unos cuantos minutos. Porque si el anciano conseguía pasar por encima de ella, no habría nada ni nadie que lo pudiera detener y Fenrir moriría sin duda alguna.

Mei procedió a tomar una pequeña bocanada de aire, y la soltó momentos después, un pequeño ejercicio de respiración para calmar sus nervios. Ya que al parecer Surtur no tenía intención de moverse, al menos de momento, eso le daba aunque sea un poco de tiempo para prepararse y pensar con calma.

(Tan confiado como siempre, pero no puedo culparlo) Pensó ella mientras sujetaba fuertemente su guadaña y dejaba caer el peso de la misma sobre su hombro. (Dudo mucho que exista alguien que pueda matarlo en este o cualquier reino, supongo que cuando eres así de poderoso dejas de preocuparte)

- ¿Terminaste? - Pregunto Surtur con un tono de voz tranquilo, manteniéndose estático en su lugar sin moverse un solo centímetro, como si estuviera a la espera de cualquier movimiento o simplemente estuviera analizando el panorama, era muy difícil saberlo con la poca expresión facial que mostraba el anciano. - Si sigues pensando demasiado en todo esto solo conseguirás acrecentar tu miedo, si tienes que hacer algo...solo hazlo -

DxD El AsgardianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora