expresiones artísticas en muros de todo lo que me hiciste sentir.
𝗧𝗢𝗗𝗢𝗦 𝗟𝗢𝗦 𝗗𝗘𝗥𝗘𝗖𝗛𝗢𝗦 𝗥𝗘𝗦𝗘𝗥𝗩𝗔𝗗𝗢𝗦 𝗽𝗿𝗼𝗵𝗶𝗯𝗶𝗱𝗮 𝘀𝘂 𝗰𝗼𝗽𝗶𝗮 𝘆 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿 𝘀𝗶𝗺𝗶𝗹𝗶𝘁𝘂𝗱 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗽𝗶𝘁𝘂𝗹𝗼 𝗱𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Narra Sol.
- ¡Tomás, no!. - grité al recibir harina en todo mi cuerpo. - Sos un gil wacho, bancate la vuelta después. - amenace.
- Pero si sos una nena. - molestó riendo por mi cara y mi cuerpo lleno de harina.
- ¿Sabes lo que hace esta nena?. - me subí a su cuerpo de un salto y lo atraje a mi para besarlo, pero al estar cerca de mis labios, agarré con mis manos arina y se la puse en la boca.
- Sol la uta adre. - habló escupiendo harina en el lava manos.
- Nosotros vamos a tener que limpiar esto. - vi nuestro al rededor, todo lleno de harina mientras una pizza se cocinaba en el horno.
- Nunca mas hacemos pizzas caseras. - hablé agarrando la escoba y barriendo el polvo blanco del piso mientras Tomás pasaba un trapo en la mesa y las cosas ensuciadas.
- Nunca más. - rió.
limpiamos todo el desastre, luego de media hora asi que la pizza ya estaba hecha, el se encargó de llevarla a la pequeña mesita mientras yo ponía la mesa.
- Todo esto es hermoso. - hablé suspirando por todo el día hermoso que tuvimos. - Me das paz. - sonreí.
- Te amo. - sonrió sincero y agarré su mano. - Sos la persona más fuerte que conozco y realmente te mereces esto y mucho más.
- Te amo más Crackero. - sonreí. - Y todo es más lindo estando con vos.
acaricié su mano y luego agarramos un trozo de pizza cada uno.
- La verdad que no somos tan malos en la cocina. - hablé comiendo un bocado.
- Yo hice todo chamuyera. - acotó para molestarme.
- Yo hice todo dice el cara dura. - reí. - Si vos estabas con el celular hasta que me tiraste harina.
- Sh callate, no se habla con la boca llena. - amenazó cuando supo que yo tenía razón, logrando que suelte una carcajada y sigamos comiendo tranquilamente.
. . .
- Me da tanta paz el sonido del mar. - habló cuando nos acostamos en la cama matrimonial cerrando sus ojos.
- Es hermoso. - asentí mirando por la ventana el mar que a decir verdad mucho no se veía.
- Veni. - palmeo a su lado en la cama y me acosté pasando mis brazos a su pecho mientras el ponía uno de sus brazos abajo de mi cabeza.
- No quiero irme. - suspiró. - Pienso en la rutina y en todo lo que nos espera allá. - explicó tranquilo. - Y realmente no quiero.
- Yo menos Cenfe. - lo apoyé. - Me quedaría acá con vos mil años. - reí. - Igual extrañaría a los pibes.
- Si obvio, yo igual. - me dio la razón cerrando sus ojos.
- ¿Estas cansado?. - pregunté despacito acurrucandome contra su cuerpo en busca de calor, ya que la cama estaba un poco fría.
- Si, fue un viaje largo. - asintió sin abrir los ojos pero abrazándose mas a mi. - Que descanses amor. - sonrió antes de caer rendido en la cama y yo apagué el velador mientras también intentaba dormir escuchando el ruido de las olas romper y las manos de Tomas enredar mi cintura me llenaban de paz.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.