7:46 pm
Mire el reloj nerviosamente una vez más y comencé a temblar al escuchar la voz de William retumbar por toda la casa hasta llegar a la habitación
Amor, tendremos visitas - dijo al entrar y lo mire en silencio - vendrán algunos socios, estaremos jugando billar así que no quiero que molestes - dijo y sonreí interiormente, seguramente fue idea de Jason - aaah y mantén en silencio a tu bastarda hija - dijo entrando al closet y un par de minutos después salió con ropa deportiva y me miro curioso por unos segundos antes de salir de la habitación. Genial
Maldita sea ya lleguen - bufé desesperada y me dirigí a la ventana a mirar todo el movimiento, veía a los guardias caminar por allá y por acá - ahí estás - susurre al ver llegar a Jason y mordí mi labio en un tic nervioso
Siete con cincuenta y ocho minutos - susurre mirando el reloj y conté un minuto después de ver el tercer auto llegar - es hora - susurre y me apresure a sacar debajo de la cama el pequeño bolso que había preparado hace unas horas
Es hora mi amor - dije tomando a mi pequeña hija y rogué por qué no llorara - oh por Dios, oh por Dios - gemí nerviosa y mis manos comenzaron a temblar sin control - tú puedes maldita sea - gemí molesta conmigo misma y abrí lentamente la puerta antes de mirar si no había ningún guardia
Despejado - susurre mirando a mi bebé y comencé a caminar hacia el cuarto de lavado que se encontraba en el sótano
Cuando salgas te esconderás en mi auto - Recordé las palabras de Jason y cerré lentamente la puerta - no, no shhhh no llores bebé - susurre al escuchar sus quejidos y comencé a apresurarme - demonios está altísimo - bufé al mirar la ventana más cercana y puse a la bebé en una de las canastas de la ropa antes de comenzar a empujar una de las lavadoras hacia la ventana
Ven aquí - susurre y tape su pequeña boquita al escuchar un sollozo de su parte - no me hagas esto por favor - susurré y comencé a trepar la ventana algo desesperada. Los nervios me estaban traicionando, me estaban traicionando y ya no sabía si podría huir
No, no puedo - gemí al ver un guardia merodear la zona y solloce - no puedo, no puedo - gemí desesperada. Hazlo por tu hija maldita sea, grito mi subconsciente y comencé a correr hacia el auto que me había indicado Jason, era un auto rojo con vidrios polarizados, no sabía cómo lo hice, pero logre llegar y entre en el rápidamente - oh por Dios, oh por Dios - dije desesperada y saque el chupón del bolso para dárselo a la bebé quien había comenzado a llorar, ahora necesitaba mantenerme oculta hasta que terminarán su reunión.
12:34 am.
Juro que estaba muriendo de nervios, habían pasado varias horas y todos los autos se habían ido excepto el de Jason, había comenzado a pensar que me había subido al auto equivocado.
Vamos por favor - susurre mirando a todos lados y me sentí aún más nerviosa al ver una sombra acercarse al auto - Demonios - susurre escondiendo mi cuerpo entre los asientos y la puerta se abrió para después ser azotada
¿Rose? - su ronca voz me hizo suspirar de alivio - ¿Rose? - repitió y trague grueso antes de hablar
Aquí estoy - susurre y suspiro fuertemente, creo que yo no era la única que se encontraba preocupada
Por un momento creí que no habías salido - dijo volteando su mirada y sus ojos se encontraron con los míos un momento
Salgamos de aquí - pedí desesperada y asintió - solo ayúdame a salir y... - no termine de hablar ya que me interrumpió
Se nota que no conoces el mundo allá fuera ¿Hace cuánto no sales? - dijo burlón y mi corazón se encogió, si tan solo supiera - irás a mi casa - dijo y negué
Eso no, no quiero dar molestias – dije
¿Tienes a alguien con quien quedarte? – pregunte y no respondí debido a que no era la situación – escucha, tienes a una bebe de meses en brazos ¿Qué planeas hacer a estas horas en la calle SOLA?- remarco la última palabra y me di cuenta de que tenía razón, nos estaba poniendo en peligro a mí y a mi hija
Pero no puedo darte molestias, ni siquiera me conoces - murmure
¿Me pediste ayuda, no? - pregunto y asentí - entonces no reniegues - dijo, sabía que era mejor guardar silencio, el solo me estaba ayudando.
Está bien. Gracias Jason – dije sinceramente y solo guardo silencio antes de arrancar el auto
ESTÁS LEYENDO
Monstruoso Matrimonio
RomanceLos cuentos de hadas no existen. Solamente existe la cruel y macabra realidad.......
