Chapter Ten

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Mamá ayúdame - dije entrecortada y bajo la mirada antes de girar sobre sus talones y dejarme completamente sola en la habitación

Hija, es hora de irte - la voz de mi padre me hizo temblar y solté un fuerte sollozo - tus maletas están en la puerta - dijo

Padre, no me hagas esto - dije mientras lo miraba con esperanza

Se te hace tarde - dijo aquella persona detrás de él y lo mire con rencor, sabía que desde ese momento mi vida se había acabado, ya nada sería igual y si, así fue.

Señorita O'Connell - la voz de la sirvienta me hizo salir de mis recuerdos y limpie mis lágrimas para mejorar mi vista antes de verla

¿Umju? - murmure y miró con horror mi maltratado cuerpo

El señor le dejo esta nota antes de irse - dijo tendiendo un papelito hacia mí y rodé los ojos

Vete - dije brusca - vete y llévate ese estúpido recado - dije con los dientes apretados y me miró dudosa antes de salir de la habitación nuevamente.

Pero que modales - una voz femenina irrumpió la habitación y mire a mí suegra sin emoción alguna - ay por Dios estás hecha un asco - dijo con repudio y bufé antes de levantarme de mí lugar

¿Qué hace aquí? - pregunté caminando fuera de la habitación y comenzó a seguirme

Solo vine a comprobar que es verdad lo que mi hijo dice - murmuró siguiendo mis pasos y la mire confundida - deshonraste a la familia dando a luz a una niña - dijo con coraje y bufé

Usted y su maldito hijo pueden irse al diablo - dije con odio y jadeé al recibir una bofetada de su parte

Maldita muerta de hambre, eres una mal agradecida - bufo y toque mi mejilla - encima de qué mi hijo te saco de ese chiquero en el que vivías - dijo jalando mi cabello y solloce

Ya basta - bufé alejando su mano y la mire con odio

Vergüenza debería de tener del maldito psicópata que tiene por hijo - dije con coraje y me miró con los ojos abiertos

Esto lo sabrá mi hijo ya verás - dijo amenazante y rodé los ojos al ver como se alejaba de la manera más dramática posible

Hola corazón - dije feliz al ver a mi pequeña mover sus piernitas en su cuna y sonreí satisfecha al tomarla en brazos - ¿Cómo está el amor de mi vida? - susurre cariñosa y me miró curiosa haciéndome reír

No iré a ninguna parte - dije decidida

Te irás ya pagaron por ti Rosalía - dijo mi padre molesto y trague grueso al escuchar sus duras palabras

Ya escuchaste a tu padre, eres mía a partir de este momento - dijo William llamado mi atención y tardó unos segundos en tomar mi brazo bruscamente para comenzar a sacarme a la fuerza de mi casa

¡NO! ¡NO POR FAVOR! - grite con todas mis fuerzas y pude ver cómo mi padre me veía desde la puerta principal sin remordimiento alguno - papá - pedí mirándolo a los ojos y cerró la puerta una vez que estuvimos fuera. Mi madre solo me miraba desde la ventana de su habitación, estática y sin hacer nada, cómo la mayoría de la veces.

Esa noche al llegar a casa de William, fue una pesadilla, siempre la recordaría como mi primera noche horrorosa desde que había llegado a esta casa. William me había golpeado, violado.... Y había matado la pequeña chispa de vida que había en mí, esa noche había muerto.

Suspire pesado al recordar ese día, jamás lo olvidaría, jamás volvería a ser la misma y ese sentimiento me atormentaba a cada momento

Señorita O'Connell - una gruesa voz me hizo sobresaltar y mire al guarda que se encontraba frente a mí - debe darme a la bebé - dijo y lo mire con horror

¿Qué? No, no ¿Por qué? - pregunté entrecortada y la saco de brazos bruscamente provocando el llanto de mi hija

¿A dónde la llevan? - pregunté espantada y unos brazos detuvieron mis pasos

Órdenes del señor - dijo tajante y grite con todas mis fuerzas intentando escapar del agarre del hombre que me tomaba, pero fue estúpido

No te la lleves por favor - grite retorciéndome y grite aún más desesperada cuando lo perdí de vista entre los pasillos - mi hija no por favor - grite y salí corriendo una vez que el guardia dejo caer mi cuerpo bruscamente como ya era costumbre

¡NO LE HAGAN DAÑO! - grite corriendo por los pasillos y todos me miraban expectantes - ¡POR FAVOR! - grite cayendo de rodillas y solloce fuertemente - solo no la lastimen por favor ella no tiene la culpa - susurre mirando a todos y solo bajaron la cabeza. Malditos bastardos eran unos cobardes

Monstruoso MatrimonioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora