Chapter Thirty-One

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Narrador omnisciente.

William bufaba de impotencia, quería gritar y matar a la primera persona que se cruzará en su camino. Se preguntaba cómo es que Jason McCann había tenido el descaro de hacer tal propuesta y el cómo Rosalía era capaz de estar con ese bastardo.

Hijo, espero que me tengas buenas noticias - dijo su padre quien había entrado a la oficina hace apenas unos segundos

Hermosas noticias padre - dijo sarcástico y sirvió un poco más de whisky en su vaso antes de mirarlo.

¿Y? Dime, ¿Cuándo firmaremos el contrato? - preguntó ansioso y William soltó una carcajada sarcástica

Padre, McCann no quiere reafirmar el contrato - mintió - para el nuestra empresa es una basura con la cual no quiere tener que cargar - dijo y su padre lo miro serio

Ajá y te recuerdo que sin McCann no tenemos otra opción - dijo su padre y este asintió

Lo sé, pero tampoco lo podemos obligar - dijo duro

Espera, hay algo más - dijo su padre al ver esa mirada tan conocida, era la mirada de la mentira - no estás diciéndome todo - dijo acercándose a su hijo y este comenzó a temblar de la rabia contenida

Eso es todo padre - dijo con los dientes apretados a lo que esté negó

No es todo, dime qué más dijo McCann - insistió y se sorprendió a si mismo al oír el desesperado grito de su hijo

¿SABES LO QUE QUIERE ESE MALDITO? ¿SABES? - grito arrojando lejos de él el vaso de whisky y un estruendoso ruido remplazo al silencio - ¡ESE MALDITO BASTARDO QUIERE QUE ME OLVIDE DE MI ESPOSA Y MI HIJA A CAMBIO DEL PUTO CONTRATO! - grito mientras tiraba todo a su alrededor

Hijo....- dijo su padre casi sin palabras, era la primera vez que veía a su hijo tan fuera de sí, tan desesperado e impotente

¡CÁLLATE, CÁLLATE! - grito tomando su cabeza entre sus manos y segundos después apretó el cuello de su padre antes de hablar - te diré algo - comenzó a hablar con los dientes apretados - no estoy dispuesto a olvidarme de lo que es mío gracias a ti ¿Oíste? No voy a renunciar a lo que me pertenece solo por qué mi padre es un maldito adicto a las apuestas - dijo con odio

Tú no eres nadie para darme órdenes - dijo su padre alejándose de el - este imperio es mío y un pendejo como tú no me dirá que hacer - dijo antes de salir de la oficina dejando atrás a su único hijo varón retorciéndose de coraje y completamente lleno de odio.

Quisiera hablar con el señor McCann - dijo el señor O'Connell fuera de la oficina y Jason sonrió satisfecho, sabía que vendría

Señor O'Connell es un placer, tome asiento - dijo señalando la silla frente a el - ¿whisky? - preguntó y este asintió - Mayra, ya escuchaste atiende al señor - dijo mirando a su secretaria y está se apresuró a seguir su orden

Iré directo al grano señor McCann, vera mi hijo estuvo aquí hace unas horas - dijo y Jason asintió

Y no quiso aceptar el trato por supuesto, antes de que se retirará le advertí que si el salía de aquí ya no tendría más compasión con ustedes - dijo Jason y este lo miro en silencio

Bueno para eso estoy yo aquí señor McCann, mi hijo es algo incompetente para los negocios - dijo este y Jason sonrió internamente al saber que estaba logrando su objetivo - y nosotros no queremos perder un gran socio como usted, así que yo acepto el trato - dijo

¿Con que me garantiza que su hijo no se encargará de romper el trato?- dijo Jason esperando la respuesta que esperaba y.... la obtuvo

Yo mismo me encargaré de mantenerlo alejado señor McCann - dijo

Me parece perfecto - dijo Jason con una sonrisa más grande que la del gato de Alicia en el país de las maravillas. Sabía que lo había conseguido o al menos por ahora.

Rosalía

Señorita ¿Se encuentra bien? - dijo la señora que ayudaba en la casa provocando que saltará del susto

Umju - murmuré sin emitir palabra alguna y me miró unos segundos en silencio antes de hablar

Puede contarme - dijo acariciando mi hombro y me desprecie a mí misma al soltar en llanto frente a ella - a veces no es bueno guardarse las cosas - dijo sin dejar de acariciar mi hombro y asentí

Una vez logré escapar - comencé a hablar mientras recordaba aquel día - fue la única vez que logré hacerlo, apenas llevaba una semana o más en casa de William, corrí y corrí todo el camino a casa, estaba feliz por qué tal vez podría volver a casa - dije entrecortada y la mire antes de negar - lo siento, no quiero molestar - dije y negó

No, prosiga por favor - dijo y asentí después de unos segundos

Llegué a casa y toque como una loca las puertas y ventanas, estaba ansiosa por volver a casa y recuperar mi vida - susurré soltando un par de lágrimas y las limpie con coraje - mis padres estaban ahí ¿Sabes? Yo vi a mi madre mirarme a través de las cortinas, vi a mi padre hacer lo mismo y siempre me mentí a mí misma - dije con coraje y solloce - me obligue a creer que ellos no habían hecho eso, me obligue a pensar que jamás serían capaz de hacerme algo así y me equivoqué - dije dolida - no tardó mucho en qué William llegó y fue una noche horrible al llegar a casa y a pesar de todo eso siempre quise creer que yo no sufría todo eso gracias a ellos, siempre me obligue a no odiarlos y ahora me doy cuenta de que estaba tan equivocada. Siempre debí temer de ellos. - dije con esfuerzo antes de sollozar fuertemente y solté un hipo al sentir los brazos de la señora rodearme

Sssh sshh tranquila señorita - dijocariñosamente, había añorado tanto un abrazo que había olvidado como se sentían

Monstruoso MatrimonioDonde viven las historias. Descúbrelo ahora