parte veintidós

78 4 0
                                        

Sam

- hey amigo ¿a qué hora llegas?

Hoy es el cumpleaños de Peter, es un día importante para él,  espero que sea feliz con mi adorable hermanita.

- ya voy permaso-respondí molesto

Me alisto, tomo las llaves de mi vehículo y partí.

Llegando al cumpleaños, vi a mucha gente conocida, saludé  a varios de la escuela, estaban distintos.

-Gracy aún  no llega

- aún no, dijo que venía luego- le respondí al impaciente  de Peter y me burlé de él, le causé una risa, nuestra amistad no cambió,  pese a que no llamé a nadie cuando estaba en Estados Unidos.

Mis ojos se dirigieron a aquélla rubia que entraba junto  a los demás chicos, era ella, su mirada me esquivaba, deseaba tenerla en mis brazos.
Observé que se dirigió al baño, salí tras ella, esperé a fuera de el, hasta que salió.

Ella me preguntó molesta

- ¿qué quieres?

- quiero saber ¿qué  es lo que sucede?

- ¿sucede? ¿de qué?

Reconozco que no sabía cómo actuar, se mostraba molesta pero me inquietaba lo que vi en su mano el día anterior

- esto- levanté su mano, notaba su malestar en su mirada

- no es tema tuyo-ella se soltó de mi mano bruscamente y se largó

- espera - dije apresurado

Ella se detuvo y volteó,  tomé su mano delicadamente y nos dirigimos hacia una habitación, la habitación de Peter.

Quise preguntar nuevamente

- Martina ¿qué hace este tipo?

- ya te dije, no es tema tuyo - en realidad estaba molesta

- pero a mí sí me importa, quiero saber

-¿ qué  quieres saber? ¿Eh?- note en sus ojos queriendo  caer lágrimas- apareces como si nada queriendo saber de mi y ¿qué  hiciste antes al respecto? Nada Sam, nada, no te importó  ni te importé, está  todo en el pasado

¿En el pasado? Yo estoy viviendo el presente

- lo sé lo sé - sacudí mi cabello molesto, quise seguir con mi respuesta- perdí  mi celular y

- ja! - me interrumpió

Veía a Martina sonrojada, tenerla así nuevamente hacía que mi corazón latiera  a full. Deseaba estar junto a ella, la extrañé en todo momento.

Me acerqué a ella

-es enserio lo perdí de camino al aeropuerto

- no vengas con esas excusas, estamos en un tiempo en donde la tecnología avanza cada día

-lo sé, pero estaba complicado. Me encontraba en una situación difícil, ni te imaginas

Fui egoísta en esta respuesta

- ok, Sam ¿tienes que decir algo más? No tengo todo el ti-

Decidí actuar, era lo que quería, besarla, sentir su respiración cerca de mi, acariciarla, pero me contuve a tocarla. Ella acaricibia mi cabello, sus labios estaban mezclados con un sabor a fresa, nos mirábamos hasta que quise ir más allá pero ella me alejó, la miré desconcertado e intentaba calmarme.
Ella mientras tanto se acercó a la salida

- dime ¿qué es lo que sientes por mí?

- ¿qué quieres decir con eso? ¿No te bastó en no vernos por mucho tiempo? Y se te ocurre llegar  como si nada

- Martina, estoy claro en eso, pero dime, dime ¿qué  es lo que sientes por mí? -insistí

- y si te digo ¿qué? ¿Cambiaría algo?

Me quedé  en silencio, sólo deseaba estar con ella, nada más importaba. Ella decidió salir de la habitación, me senté en la cama pensando en sus preguntas, quería estar con ella, lo de Katrin aún no lo cerraba, pero desde que viajé  a Estados Unidos, no había pasado nada, me dediqué a asistir a las terapias junto a ella y a ver temas de la empresa. Decidí alejarme de todos, puesto que Katrin no me dejaba tranquilo.

Decidí volver donde estaban, ella esquivaba mi mirada pero yo no quería olvidar lo que había pasado.

Noté que Peter se acercó a ella y ella salió hasta la entrada.

- ¿qué es lo que sucede? - pregunté curioso

- dicen que alguien la busca a fuera

Salí tras ella, veía al mismo tipo de aquélla vez en la cena. Observé  que tomó de su mano bruscamente,  no pude quedarme quieto.
Tomé  su mano para que el tipo la soltara, pero ella molesta me decía que no me metiera y me fuera. El tipo regañaba preguntándose  quién  era yo.

Ella tomó  la mano de él  y lo llevó  consigo al vehículo, decidí ingresar a la casa en busca de mis llaves.

- wooow calma ¿qué  sucede? -Peter intentaba detenerme

- ese imbécil la agrede no permitiré ¡esto!

- calma, te acompaño- Peter me siguió

Arranqué el vehículo buscando a Martina, pero no lograba dar con ella. Hasta que vi cómo se volcaba su vehículo. 

-detente ¡detente Sam!-pedía Peter

Frené bruscamente y me bajé  de inmediato intenté sacar a Martina del vehículo, su frente sangraba, al parecer estaba inconsciente. Peter llamó a la ambulancia mientras llegaban intentaba hacer que Martina reaccionara

- Peter por favor,  ¡no otra vez!

-tranquilo, tranquilo se pondrá bien

Esperamos la ambulancia estuve con ella en todo momento, quise que la trasladaran al mejor hospital, me tuve que quedar en la recepción  para dar con los datos de ella, mientras que la llevaban para estabilizarla.

*

Pasado unas horas, la doctora informa que está  estable, tiene una herida en su lado derecho de su cabeza y frente pero que ya fue tratada. Los demás llegaron al hospital.

Gracy estaba preocupada, me abrazó, lloré, lloré como un niño que le robaron su juguete. No podía permitir que algo le sucediera a Martina.

Los chicos me decían que descansara pero no quería,  aún no era posible verla.
Amaneció y me quedé dormido en el sillón  de la sala, ella aún no despertaba.

Me acerqué acaricié su mano, y ella despertó

- ¿qué... qué sucedió?

- shuu, tranquila, estás en un hospital

- ¿qué... cómo? - quiso levantarse

- no puedes, debes descansar

- y ¿Jefr?

Me mordí los labios de rabia, ¿tenía que preguntar por ese imbécil?

- Sam te hice una pregunta

- él está bien, fue tratado esa noche por suerte no le pasó  nada, hoy le dieron el alta

Información que pedí desde el hospital donde se encontraba

- debo irme

- no, tranquila aún debes permanecer en observación y descansar- acomodé su almohada para que se recostara nuevamente.

- gracias, me alcanzas un vaso de agua por favor

- sí claro, ten

- gracias

- iré  a preguntar ¿qué  es lo que puedes comer?-mientras iba a voltear Martina tomó  mi chaqueta la miré, cayeron lágrimas de sus ojos, empecé a ver borroso y también  cayeron lágrimas mías.

No soy ellaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora