Liam llevó los regalos a la parte trasera de la camioneta, dejando abiertas las compuertas para que sus hijos pudieran ingresar sin ningún problema. Su mirada dio directamente al reloj que mantenía en su muñeca derecha y no dudó en lanzar un ligero suspiro al saber que iban retrasados. Con cortos pasos, llegó hasta el interior del salón y se asomó a las escaleras.
— ¡Cariño! — llamó desde el primer piso — ¡Es hora de irnos!
Decidió darle un poco de tiempo para que terminara de alistarse y bajara hacia el primer piso, donde tendría los abrigos listos.
El sonido de pasos se escuchó en los escalones, llamando su atención por completo y dejando ver las figuras de sus hijos, quienes bajaban de la mano y con el entusiasmo brillando en su rostro.
Daryl, el mayor de los gemelos, caminaba sosteniendo la mano de su hermano y saltando con este. Su cabello negro iba moviéndose en cada salto, al mismo tiempo que sus ojos formaban dos medias lunas al momento de sonreír. Por otro lado, su hermano gemelo poseía el cabello de color castaño y grandes mejillas que lograban hacerle lucir tierno.
Sus labios eran esponjosos y gruesos como los del mayor, pero con la diferencia de que su piel era un tono más claro a este.
Ambos con 6 años de edad eran niños demasiado entusiastas y sonrientes, acompañándose en los juegos, actividades y tareas. No podían separarse por más de un día, pues estaban acostumbrados a realizar absolutamente todo juntos, a excepción del baño, donde preferían disfrutar de sus padres de manera solitaria.
— ¿Están llevando las mochilas que les alistó papá? — les preguntó el mayor mientras peinaba sus cabellos.
— ¡Aquí están! — respondieron al unísono, mostrando sus pequeñas mochilas en la espalda.
— Muy bien, pequeños, pueden tomar su abrigo y subir a la camioneta — ordenó — saben dónde es su sitio, ¿verdad?
— ¡Atrás! — exclamó el pequeño castaño.
— ¡Con papi! — acompañó el mayor de ambos.
— Muy bien — dijo, al mismo tiempo que besaba sus frentes y los veía correr hacia la cochera.
Unos minutos pasaron antes de que Zayn apareciera por los escalones, llevando al pequeño Dan de la mano y sonriendo en dirección de su pareja.
Dan había nacido un mes después de que sus hijos cumplieran los dos años. La felicidad que ambos habían sentido por tenerlo en sus brazos y haber pasado el completo proceso de gestación en pareja, era sumamente inmensa. Liam había llorado incluso en el parto, agradeciendo al rubio por haberle dado un hijo tan hermoso.
Como habían pensado, el pequeño terminó pareciéndose a Zayn en casi todo, a excepción del cabello y los labios finos, los cuales heredó del mayor. Su actitud era tímida la mayoría del tiempo y siempre intentaba alejarse de los problemas, pues resultaba un poco temeroso de los regaños o momentos de tensión, todo lo contrario a sus hermanos mayores, quienes adoraban el peligro.
— ¿Estás preparado para ir a la casa del abuelo, Dan? — preguntó Liam cuando se arrodilló para quedar a la altura de su hijo. Este asintió levemente en dirección de su padre y le regaló una sonrisa —. Has cuidado de papá mientras se vestía, ¿verdad?
— Sí, papá — dijo con voz dulce.
— Muy bien hecho.
Liam besó su cabecita con ternura antes de ponerse de pie nuevamente y abrazar a su pareja, teniendo cuidado de no aplastar su vientre abultado.
— ¿Te sientes mejor? — preguntó con tono preocupado, tras recordar los mareos que había tenido en la mañana.
— Estoy perfectamente bien — mencionó con una sonrisa.
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Love Is Not Over (ZIAM)
RomansaADAPTACIÓN. Liam Payne y Zayn Malik desconfiaron el uno del otro y terminaron con su matrimonio de manera inesperada y dolorosa. Un año después de la separación, Zayn se encuentra comprometido con otro hombre y Liam lejos de Londres ¿Qué pasará cuan...
