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Narra Jennie:

Cuando me desperté, Lisa aún dormía y se veía muy tierna abrazada a mí. Serían más o menos las siete y hasta las ocho, el instituto no empezaba. Pero tenía que despertarla si no queríamos llegar tarde. Le di unos toques en la cabeza y ella abrió los ojos perezosamente. Me miró.

—¿Jen, ya es de día?—realmente me sonrojé cuando me llamó Jen—¿Hay que ir a la escuela?

—Si, Lisa—respondí besando su frente. Ella se rió y se soltó del abrazo—¿estas mejor por lo de anoche?

—Gracias por dejar que durmiera abrazada a tí, y gracias por animarme, Jennie—me dijo—ya estoy mejor.

Sonreí. Lisa se levantó de la mesa y sacó de su caja (le pusimos una caja para que guardara su ropa y zapatos hasta que encontráramos otra alternativa) unos zapatos mocasines y su uniforme. Cogí mis cosas también y fui a cambiarme al aseo. Ella se cambió en la habitación. Mis padres estaban preparando la habitación de invitados para que Lisa estuviera allí y no tuviera que compartir habitación conmigo, pero no es que yo quisiera que ella se fuera de mi habitación.

Terminemos las dos de cambiarnos y a las siete y veinte salimos al salón a desayunar. Nos preparemos unos cereales y nos sentemos a comer. Lisa comía concentrada mientras miraba su teléfono, buscó el contacto del doctor y le llamó. Puso el altavoz para que yo también escuchara y el doctor, respondió la llamada.

—¡Doctor Jeon!—gritemos las dos a la vez. Nos miremos.

—¿Si?—respondió al otro lado del teléfono—¿Manoban? ¿Kim?

—¿¡Cómo está mi madre!?—preguntó Lisa.

No nos respondió. Se hizo un silencio de segundos, hasta que el médico usó su voz.

—se ha olvidado de bastantes cosas... no sabemos que hacer... creemos que no hay alternativas para curarla... lo siento... no podemos hacer nada.

Pensé que Lisa lloraría al escuchar esas palabras "no podemos hacer nada" eso duele. Lisa levantó la cabeza, como si no quisiera llorar. Se mordió el labio y miró al teléfono.

—Vale—dijo—.

—De todas, formas, Lalisa, estamos cuidando bien de ella—dijo el médico.

—Gracias—dijo Lisa—hasta luego...

El médico musitó un "adiós, chicas"y Lisa colgó. Me miró mientras se tomaba una cucharada de cereales (la última). Yo le sonreí. Ella me devolvió la sonrisa. Lalisa era una chica muy fuerte.

Dejemos nuestros platos y vasos en el fregadero y nos preparemos las mochilas, después, salimos camino del instituto. Íbamos cogidas de la mano sin decir nada. Yo miraba el paisaje y Lisa me miraba a mí. Lleguemos a tiempo al instituto y subimos a la clase. Lisa casi se pierde porque se olvidó de que la habían cambiado de clase, pero logramos llegar. La clase estaba llena y ya estaban todos en sus sitios. Lisa y yo nos sentemos al final y saludemos al profesor con la mano.

—Buenos días—dijo el profesor—hoy vamos a hacer prácticas con el microscopio, por parejas. No hace falta que mováis las mesas, se quedan tal como están y lo hacéis con el compañero de al lado, ¿vale? Repartiré un microscopio por mesa y una cajita con cinco muestras. Tendréis que escribir en vuestro cuaderno que veis y qué creéis que es, ¿entendido?

—Sí—dijo la clase al unísono.

—¡Jennie!—dijo Lisa abrazándome al ver que nos tocaba juntas. Yo cogí el microscopio y lo puse en la mesa—¡Oooh, se me da fatal biología!

 𝙼𝚒 𝚑𝚎𝚛𝚖𝚊𝚗𝚊𝚜𝚝𝚛𝚊 (𝘑𝘦𝘯𝘭𝘪𝘴𝘢) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora