El baile.

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Aunque ya estamos casi a pocas semanas de que sea navidad, Katia y yo solo hemos conseguido bailar en una sola canción de las danzas que tienen como grupo, nos hemos estado aprendiendo una que otra y en ocasiones hemos tenido la fortuna de quedar de suplente de alguna de las demás chicas, sí una de ellas falta o se lastima nosotras somos quienes ocuparían su lugar. Pero esta única canción que bailamos, es demasiado para nosotras, pues al estar dentro es suficiente.
Tan solo hemos ensayado un par de días, pues apenas la semana pasada nos metieron a este baile, por lo tanto se podría decir, seguimos siendo nuevas para todo esto.
Lamentablemente, durante otro de los bailes, Mónica se cayó de espalda y terminó lastimandose, de manera de prevención prefirió no bailar ahora.
Todas estamos sentadas observando su próximo ensayo de Chihuahua, por supuesto, Eduardo está sin pareja en estos momentos, Katia se encuentra en el celular, viendo Facebook, todos los demás vemos el baile, mientras estoy sentada me gusta hacer los pasos de esta canción, pues hace tiempo me la aprendí y siendo sincera me gusta mucho. Durante los primeros 15 segundos todo marchaba bien, hasta que el profesor Juan para la música, todos sorprendidos buscamos para saber de quién había sido el error, pero nos interrumpe el maestro.
-Si te sabes los pasos, entra a bailar- El comentario me tomó de lo más distraída posible, no noté que me lo decía a mí, hasta que lo vi observandome con una sonrisa de oreja a oreja.
Me levanté, y me dirigí a tomar el lugar de Mónica, a ser pareja de Eduardo, nunca había bailado dentro de una coreografía con él, era hoy el día y era el momento.
Me dejé llevar durante toda la canción por lo que recordaba, sin querer estuve riéndome con él en todo momento, era muy agradable pasar esos minutos con él, terminó la canción.
Seguí bailando un poco más con aquel niño rubio de ojos bonitos hasta salir de escena.
-Te llevaré ahora con Katia porque no te sabes solista, ¿o sí?- Me preguntó mientras caminábamos unos 3 metros; solista, lo había estado practicando aunque nunca en pareja, antes de llegar junto con mi amiga solo le pude responder:
-Sí, sí lo he ensayado- Dio media vuelta conmigo, me tomó de la forma que teníamos que estar y volvimos a entrar al escenario.

Definitivamente, fue mala idea entrar a bailar si nunca lo había practicado, además, después de tantas vueltas se comienza a perder el equilibrio por mucho y de eso me pude dar cuenta hasta que caí a medio baile; me tropecé durante una vuelta con una de las piernas de Eduardo.
-Ven, ven, ¿estás bien?- Casi gritando me lo preguntó, pues la música estaba demasiado alto, por lo tanto solo asentía con la cabeza y continuamos bailando, aunque claro las risas de ambos no pararon en todo el ensayo.

Ya está por dar las últimas indicaciones del día de hoy el profesor Juan, entre ellas se va un regaño hacia Eduardo por dejarme caer, él asumió la culpa y pidió disculpas, aunque ambos sabíamos que en realidad fue una equivocación mía pero para no dejarme exhibida frente a los demás de realzar mi error, no dijo nada. Por fin pude bailar con él y muy a pesar de mi caída tan torpe, puedo decir que me agradó, ojalá esto se pudiera repetir en algún otro momento.

Mi primer amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora