Hace tanto frío aquí dentro
que ya no siento el corazón,
aunque supongo que sigue latiendo.
Se me ha congelado el alma,
de esperarte
cada día en mi portal,
por si se te ocurre volver por aquí
con el cigarro entre los labios
y esa sonrisa arrogante.
Me prometí hace mucho
que no volvería a caer
pero me he fallado tantas veces
que una más ya no cuenta.
Supongo que me he enamorado de la maldita piedra,
porque siempre intento tropezar con ella a cada paso que doy.
Mis manos echan menos tu espalda
al igual que yo tu mirada.
Pero que le voy a hacer
si decidiste que yo
soy demasiado buena para ti
cuando lo que ocurre es
que jamás seré suficiente.
Tengo demasiados recuerdos en la cabeza y creo que voy a morir de sobredosis de ellos
o de hipotermia sin ti.
Espero que no olvides lo mucho que te odio.
