El héroe y el monstruo.
Víctima y verdugo.
Un joven hombre deberá enfrentarse a una tarea imposible a los ojos de los demás mortales. La mujer mas bella condenada por ser una simple víctima, además de generar la envidia de su diosa. El destino los u...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"¿Qué me había pasado?"
Aquella pregunta rondaba en la mente del semidiós mientras lentamente sus ojos de color gris tormenta se abrían. Observo que estaba en el suelo, en el sucio pero cálido suelo. Sus brazos y piernas estaban inmóviles, sentía la sangre correr tanto de su cabeza como por distintas partes del cuerpo.
Lentamente trato de ponerse de pie. Incluso en los entrenamientos más exigentes de su mentor, jamás se sintió tan cansado como ahora. Suspiro y apretó los dientes mientras con lo último que le quedaba de fuerzas se puso de pie. Sentía sus piernas temblar, su vista estaba un poco borrosa y el brazo en el que tenía sujetado su escudo estaba balanceándose poco en un péndulo.
― ¿Dónde estoy?―susurro para sí mismo.
Miro hacia arriba, a la única luz que lograba iluminar sus alrededores. De pronto miro tanto a su izquierda como a su derecha y presencio escombros de piedra vieja y pesada. Aquellos momentos, todo le llegó de golpe. Su batalla con las gorgonas, batalla que casi le costó la vida. Con un poco de miedo o valentía, no sabía cuál era la correcta, ajusto su escudo de su adolorido brazo y mío fijamente en el reflejo.
Trataba de localizar tanto su espada cómo a Medusa.
No sabía con suma certeza si la caída fue suficiente para matarla o si algunos escombros la habían aplastado. Pero razonó que si él pudo sobrevivir, probablemente ella también. E el peor de los casos, ambas. Dio el primer paso hacia atrás con su pierna lastimada. Sus ojos no dejaban de ver el escudo y en su fortuna diviso a la espada. Para no arriesgarse y con su brazo extendido, llamó mentalmente a su espada.
Aquel harpe salió disparado de algunos pequeños escombros y voló directamente a su mano. Ya estando armado, giro sobre sí mismo para localizar a la gorgona. En su giro, diviso a la gorgona que primero lo atacó. Esteno, si recordaba bien su nombre.
Estaba aplastada por un enorme pilar y varios pedruscos grandes. Aparentemente no se movía, pero sabía que no había muerto. Después de todo, si estuviera consiente, tendría muchos más problemas. Retrocedió a la oscuridad tratado de enfocar bien a la otra figura femenina con cola de serpiente. A pesar de su relativa aparente ventaja, Medusa podría simplemente matarlo con la mirada si él no andaba con cuidado.
Cada paso que daba en la oscuridad, era uno en el que el miedo lo dominaba más y más. De una manera lenta y sufrible. "¿Qué estará esperando? ¿Seguirá libre?" eran las nuevas dudas que pasaban en su cabeza. Sin embargo, ninguna de aquellas dudas evitaba el hecho de que Perseo tal vez no pueda acabar con ella.
"Es inocente..."pensó.
¿Cómo podría acabar con una vida que no tenía culpa alguna? ¿Al menos tenía el derecho? Sus manos transpiraban aquel sudor frío que no le facilitaban mantener su espada firme y sus pasos dudosos le indicaban que no estaba listo. Entendía que en las guerras, la muerte del contrincante era inevitable, que era una cuestión de supervivencia para luchar y ganar otro día.