ᘛ Trece ᘚ

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Había transcurrido apenas un día desde que le habían otorgado el alta del hospital. Aún así, Adrien se vistió con un atuendo casual, llamando a un taxi para acudir ese día a la universidad.

Normalmente, habría utilizado su condición como excusa para quedarse en casa, haciendo cualquier cosa más interesante que atender clases aburridas con profesores aún más aburridos.

Sin embargo, la necesidad de pasar tiempo con su novia era mayor a cualquier malestar que aquella herida le causara. Así que  faltando veinte minutos para que las clases comenzaran, Adrien arribó al campus, dirigiéndose rápidamente al salón donde bien sabía, Marinette tomaba su primer clase todos los días.

« ¿Será normal esto que siento...? Joder ¡Ya quiero verla! »

Por su parte, la azabache cruzaba los pasillos de la facultad con un vaso de café con leche para recargar las pilas de buena mañana.

Trabajar de noche la tenía por los suelos, al menos, hasta que la cafeína hacía un mínimo efecto en su organismo. Así mismo, acompañaba los sorbos de su bebida con la revisión de sus apuntes.

No tenía demasiado tiempo para estudiar, por lo que tenía que aprovechar las oportunidades que su día a día le brindaba.

«Qué ganas de poder cambiar de empleo de una vez...»

Bostezó perezosa y luego de doblar una de las esquinas del recinto, llegó a su destino. Deteniéndose de repente, al identificar enfrente de la puerta de su clase a ese rubio de gemas esmeraldas.

—¿Adrien?

—¡Mari! —Exclamó él gustoso, avanzando rápidamente al encuentro de su chica. Sin embargo, debido al brusco movimiento al andar, un punzante dolor lo hizo llevarse la mano a su herida, apoyándose finalmente contra el muro cercano a él —Mierda...

—Ay, dios... —Marinette corrió a su encuentro aterrorizada y dejó el vaso que sostenía en el suelo, para luego ofrecerse a ayudarlo—. ¿Qué haces aquí? Deberías estar reposando en la cama.

—Si, debería... —Murmuró el con los dientes apretados, sonriendo al levantar el rostro y encontrar su reflejo en la mirada de la ojizarca —Pero quería verte...

Aquello dibujó una sonrisa boba en los labios de la joven, quien con cuidado, ayudó a que él se incorporara y luego lo besó de forma fugaz.

—Eres adorable... —peinó sus mechones con los dedos y lo admiró con ternura—. Aunque ahora no sé que voy a hacer contigo. —Suspiró—. En tu estado, no puedes quedarte sin supervisión...

—Estaré bien —Aseguró en medio de una sonrisa, acunando su rostro entre sus manos mientras la contemplaba con ilusión — Estaré sentado, tomando apuntes y todo eso, esperando ansioso el momento en que pueda salirme de alguna clase para reunirme contigo ¿De acuerdo? —Besó sus labios, apoyando después su frente contra la de ella —Y tal vez... ¿Me permitas pagarte el almuerzo?

—Si me consientes tanto, acabaré devorándote a besos, ¿lo sabías? —Atrapó sus manos con las suyas, y se alzó de puntillas para besarlo de nuevo—. Te permito lo que quieras mientras me prometas no realizar ningún movimiento brusco...

—Es extraño que me pidas que me mantenga quieto... —Susurró en un suave ronroneo, acercando los labios a los suyos mientras se sujetaba firmemente a sus caderas —Cuando normalmente... Te encanta que me mueva.

—Gatito, no provoques... —advirtió en un tono mimoso, rodeando su cuello y lamiendo sus comisura cual felino—. Sabes que no puedes forzarte o los puntos podrían resentirse... —exhaló profundo y sonrió con picardía—. Aunque, si te portas bien, no descarto darte una pequeña recompensa...

𝐁𝐀𝐃 𝐓𝐇𝐈𝐍𝐆𝐒 | Adrinette | Feat Marichat8989Donde viven las historias. Descúbrelo ahora