ᘛ Diecisiete ᘚ

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Su sábado transcurrió con inusual calma. No solo porque su novia se había negado a verlo ese día, excusándose con tener un importante ensayo que entregar el lunes, sino también por dormir prácticamente toda la tarde, después de haber pasado su noche en vela.

Se sentía perdido y sumamente confundido, no logrando sacarse lo acontecido con Ladybug la noche anterior. Recordar sus bellos ojos cubiertos por las lágrimas lo hizo sentir no solamente triste, si no también culpable al haber insistido en que le tuviese la confianza para contarle sobre aquello que la afligía.

«Y además, casi la obligo a revelarme su identidad... »

Soltó un largo suspiro, dando una ultima calada a su cigarrillo antes de decidirse entrar de una vez por todas a ese bar en el cual la chica trabajaba.

Necesitaba verla, necesitaba disculparse por haberla presionado de la forma en como lo hizo, pero sobre todo, dejarle claro que cualquier cosa que llegara a sucederle, siempre podría encontrar un amigo en él.

Avanzo entre las diversas mesas del local, encaminándose hacia la barra de bebidas y en cuanto logró visualizar a la bella chica de antifaz tras el mostrador, una sincera sonrisa apareció en sus labios y con total sigilo, tomó asiento en uno de los banquillos frente a este.

—Hola, Ladybug —Saludó con voz tranquila, cruzando los brazos sobre la superficie de la barra.

La joven se quedó petrificada. Sin capacidad de reacción al encontrarse con ese dúo de esmeraldas mirándola con total tranquilidad.

¿Qué hacía él allí? ¿Qué pretendía apareciendo sin más?

Simuló una sonrisa improvisada, tomando su libreta con aparente indiferencia al dirigirse a él en un tono amable.

—¿Qué querrá tomar? —Preguntó a la vez que fijaba la vista en el papel—. Cerveza, Vodka... ¿Algún cóctel?

—Y volvemos a la actitud infantil —Murmuró él desde su sitio, mirando a la muchacha con un aire divertido —Una cerveza está bien por ahora.

Ella no quiso hacer caso a su primer comentario, guardando la libreta y sacando de uno de los estantes una botella de cerveza que sirvió rápidamente a su entonces cliente.

—Listo. —Suspiró y mantuvo imperturbable—. En fin, si no necesita nada más, iré a atender al resto de clientes.

—Necesito hablar contigo —Espetó el al instante mientras jugaba con la botella entre sus manos. Sus verdes se encontraron con sus zafiros y al instante, una cálida sensación se expandió en su interior —Lady... Necesito que me digas que sucedió anoche.

La enmascarada se tensó de repente, intentando mantener la compostura al sostener el contacto visual con el varón.

—No sucedió nada. —Masculló a regañadientes, cruzándose de brazos—. Yo quería marcharme y tú no me dejabas, así que... Simplemente te distraje. —Atajó con sequedad—. Siento si te di una impresión que no era, pero la verdad es esa...

—Si sabes que no me refiero al beso ¿Verdad? —El enarcó una ceja, cruzándose de brazos al igual que ella —Quiero saber que te hizo ir a verme y porqué después... Estabas llorando.

Ladybug lució apesadumbrada, pero enseguida corrigió su expresión a una de más apacible.

—Supongo que estaba algo estresada del día que había tenido y me superó la situación... —mintió en un tono monocorde—. Pero como dije... No es nada grave.

Adrien contempló sus zafiros en silencio, luego soltando un suspiro resignado.

—Muy bien, te creo —Bebió su cerveza de golpe, dejando la botella vacía sobre la barra junto a la paga por esta —Lamento haberte presionado anoche, aunque también... Quiero que sepas que si tienes algún problema, puedes contar siempre conmigo —Esbozó una sonrisa, misma que se apagó en cuanto lady bajó los brazos, dejando ver una joya que colgaba de su cuello y que no tardó ni un segundo en reconocer.

𝐁𝐀𝐃 𝐓𝐇𝐈𝐍𝐆𝐒 | Adrinette | Feat Marichat8989Donde viven las historias. Descúbrelo ahora