Capítulo 25: Nuestro bebé

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Ante todo, ¡no me matéis! ¡¡El ordenador no me iba!!

CAPÍTULO 25

Nuestro bebé

Cuando me despierto sé que Álvaro ya no está, seguramente ya está a más de cien kilómetros de distancia y ni siquiera me he despedido de él. Está noche tienen concierto en Galicia y mañana en Vitoria, vamos que hasta dentro de tres días no lo vuelvo a ver… Es triste, creo que es la primera vez que voy a separarme de él desde que me desperté, sí, creo que sí…

Me siento en la cama y cojo el móvil. Lo primero que veo son los mensajes de Álvaro:

“Buenos días mi vida”

“¿Has desayunado ya?”

“Te echo de menos”

Sonrío y le contesto:

“Buenos días mi amor”

“No, todavía no he desayunado”

“Yo también te echo de menos”

A los segundos me contesta:

“Deberías desayunar, te quiero”

¿A qué viene tanto interés en que desayune? Aunque ahora que lo pienso, tengo hambre…

Me río sola, me pongo las botas de ir por casa (tienen orejitas) y bajo las escaleras. Enseguida me veo a Sparky, moviendo la cola y ladrándome en tono cariñoso.

Aunque, ¿cómo sabes si un perro te ladra cariñosamente?

 Bueno, se lanza a mí y empieza a estirarme del pantalón.

-¿Qué quieres pequeñín?

Me ladra y corre hacía la cocina. Le sigo preocupada y una vez entro por la puerta Sparky se lanza a mí pidiendo mimos. Lo cojo en brazos y le acaricio. Levanto la cabeza y veo un gran ramo de rosas rojas. Me acerco a él y cojo la carta que hay al lado. Sparky empieza a lamerme el brazo y yo le acaricio la cabeza.

-Así que tú lo sabías ¿eh?

Él me ladra y salta de mi brazo. Abro la carta y me encuentro un “Te quiero” gigante. Entonces caigo, ya sé porque tenía tanto interés por saber si había desayunado. Cojo el ramo y lo pongo en un jarrón de cristal. Me decido por ponerlo en el mueble del salón y subo corriendo a por el móvil. Le llamo y a los dos tonos me contesta.

*Llamada telefónica*

-¡¡Te amoooooooo!! –le chillo.

-¿Ya has desayunado?

-Desayunado no, pero bonita cocina.

Oigo su risa y entonces noto un escalofrío. Hasta a más de cien kilómetros provoca esa sensación en mi estómago.

-Es para que no te olvides de mí.

-Ten por seguro que no lo haré.

-Eso espero y, bueno, ¿cómo va el día sin mí?

-No se está tan mal. –digo en tono de broma.

-¿No se está tan mal? Já, pues entonces me quedo aquí. –sigue la broma y a mí me entra la risa.

-¿Te quedarás en la furgo para siempre?

-Si no me quieres, lo haré.

Juraría que ahora está poniendo morritos y, si no tuviera el móvil en la mano, estaría de brazos cruzados.

-Claro que te quiero, es más, estoy deseando que vuelvas a casa ya.

-Yo también tengo ganas de volver.

-No se me ponga usted ñoño, además, tienes que impresionar a esas Auryners que irán a verte aunque cantes fatal…

-Te recuerdo que tú eres Auryner… –remarca el “tú” y estallamos a carcajadas.

-Te recuerdo que estoy de Auryner por tu forma de mover el culito cuando estás encima del escenario…

-Oh ¿me has estado engañando? ¿No te gusta nuestra música? –dice haciéndose el ofendido.

-No me gusta, ¡me encanta!

-Bueno, tenemos que colgar, Magí está explicando algo sobre el concierto. Que sepas que te echo de menos y, sobretodo, que te amo un montón.

-Yo sí que te amo un montón y, también, te echo de menos.

-Bueno, cuelgo ¿vale? Te quiero mi amor.

-Vale, yo también te quiero mi vida.

Cuelgo triste, me siento tan rara sin él…

Dejo el móvil y me voy a desayunar.

Siento decir que, sin él, mi vida es demasiado aburrida.

Abro la puerta de casa, cojo las bolsas del Mercadona y entro rápidamente para poder dejarlas en la cocina antes de quedarme sin circulación en las manos. Aprovechando la tarde solitaria he ido a hacer la compra y, diría que, me he pasado con los dulces…

Dejo las bolsas en la encimera y vuelvo a la entrada a cerrar la puerta. La cierro y, preocupada por no haberle ni oído, empiezo a llamar a Sparky. No contesta ni viene, recorro toda la casa en su busca, nada. Me empieza a preocupar, vuelvo a mirar una y otra vez. Nada, Sparky no está. Salgo de casa llamándole y cuando veo que no hay respuesta, me pongo a llorar.

¿Dónde está? ¿Dónde se ha metido?

Sparky era un regalo de Álvaro, era como nuestro bebé. Sparky es el que me hace compañía cuando me quedo sola, me intenta animar cuando estoy de bajón, me da mimos (aunque a su manera y con mucha saliva de por medio) y, sobretodo, le quiero un montón.

Necesito a Sparky…

Cojo el móvil desesperada y llamo a Álvaro.

*Llamada telefónica*

-¿Ya me echas de menos? –dice Álvaro entre risitas.

-Álvaro, Sparky…-no puedo ni decirlo, ¡tiene que aparecer!

-¿Qué pasa? ¡Andrea! ¡Qué pasa!

-Sparky no está…-digo como puedo, entre sollozos y lágrimas.

-¿Cómo que no está? ¡Tiene que estar!

-He mirado por todas partes, te lo juro, no está.

-Mi amor, tranquila, aparecerá, ¡tiene que aparecer!

-Era como mi bebé…-digo rompiendo aún más a llorar.

-Es nuestro bebé.

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Lo siento mucho de verdad, el ordenador no me iba y no pude subir antes...pero os prometo que antes de que termine la semana tendréis otro capítulo.

¿Habéis felicitado ya a nuestro Dani? Que mayor se hace... :')

Bueno, espero que os guste y ¡comentad y votad!

Como siempre, MUUUUUUUUUUCHAS GRAAAAAACIAS POR LEER  ❤ ❤ ❤

Remembering [Auryn]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora